jueves, 25 de septiembre de 2014

Tiarin un amor de las aulas: Revelaciones.

Cap. VI: Revelaciones.

En el baño empezó a cambiar su ropa con manchas, la puso sobre el fierro de la ducha y se puso la polera que Martín le había traído, las tortugas ninja se lucían en ella, era lo bastante ancha para funcionar como vestido, pero no quería correr el riesgo de mostrar demasiado, asi que de igual forma se puso los calzoncillos largos que él le facilitó. Salió del baño esperando que se riera de ella por negarse a dejar sus botines, pero lo encontró en el sillón acomodando a los cachorros.
-Martín, creo que es mejor si los dejas en el suelo, con su mamá.- 
-Pero el suelo está frío.- replicó.
-Solo baja a los cachorros.-
Martín hizo caso, los acomodó en un riconcito encima de una alfombra.
-Cuando estén grandes te puedes llevar uno.- 
-No creo que pueda, no paso mucho en mi casa.-
-Ni yo en la mía... claro en esta sí, pero me refiero a mi real casa, como sea. ¿Quieres tomar algo?.-
Tiare se había preparado para no negarse a la posibilidad de tomar alcohol, lo había practicado siemplemente debía hacerse la tonta y aceptar lo que sea que le trajera. 
-Sí, me encantaría.-
Martín fue a la cocina, Tiare pensó en un vino tinto, quizás una cerveza artesanal... aunque ambas cosas creaban un ambiente poco favorable para la amistad quería en el fondo beber con él, y reír con él, dejando ambas timideces de lado.
-¿Te gusta normal o light?.-
-Em... normal.-
Martín volvió con un vaso en la mano.
-Aquí está tu bebida.-
-¿Bebida?.-
-Sí, averigué un poco que gustos tenías... tu amiga dijo que casi nunca bebes y que lo mejor era una coca cola, pero no sabía de cual.-
Y como siempre en esta historia, Tiare olvidó el punto central de la historia para desviarse una vez más sobre la información que solo a ella le parecía relevante.
-¿Qué más averiguaste?.-
Martín se sorprendió, quisiera él o no... esa era una de las jugadas de su conquista... le había sacado información a su amiga a cambio de una ensalada, ella había sido amable aun que él dejó claro que se interesaba por nada más que una buena onda, su amiga había respondido que lo bueno no le quitaba la onda y así Martín había logrado saber que comprar para comer y tomar. 
Tiare se molestó, por supuesto que alguien podía responder por ella y las cosas que quería si esa persona la conocía, pero esto no era sobre algo trivial... ese día ella quería algo diferente porque por algún motivo él la hacía sentir diferente. Pero odiaba que asumiera por ella y averiguara cosas que ella no podía controlar.
-Solo lo que te gusta tomar.-
-Podrías haberme preguntado, en vez de ignorarme toda la semana.-
-Tiare, tengo cosas que hacer, trabajar es difícil.-
-Yo lo sé, pero saludarme no te mataría.-
¿Realmente importaba todos los momentos de conexión única que experimentaban?, frente al hecho de que la mayor parte del tiempo solo imaginaban que pasaba por el otro... y aun que hablaran de ser amigos, habían cruzado muy pocas palabras y conocían muy poco sobre el otro.
¿Qué era eso? una cita para ver películas en grupo y comentar que Martín nunca notó que su perra iba a parir, Coqueteos varios que llevan a la incómoda conversación de que no son algo más tomándose turnos para lamentarse por ello.
-Realmente ridículo.- dijo él.
Ella se sorprendió, como si su análisis fuera algo que se hubiese escuchado fuerte y claro en toda la casa.
-¿Qué cosa? el andar averiguando por otros, ese juego de niños, bastante ridículo.-
-No, no me refería a eso... me refiero a que cualquier otra estaría agradecida que me tomara el tiempo de saber, de preocuparme.-
-Yo no quiero lo que cualquier otra quiere, no sé si lo notaste pero no disfruto mucho estar donde estoy, no quiero lo que la mayoría, ni sueño como la mayoría; si realmente hubieses estado interesado te habrías acercado para darte cuenta de lo diferente que soy.-
-NO PUEDO ACERCARME A TI EN LA UNIVERSIDAD.- estaba gritando.
-¿POR QUÉ? porque eres un profesor, te veo siempre almorzando con alumnos, o en la sala solo... ¿qué tiene que me digas hola?, no es como si fuera un asesinato o alguien se enojara.-
-Por favor.- rogó él.- no digas eso, es solo que no puedo.-
-Bueno yo no puedo soportar sentir que soy un problema porque me topé contigo en un mal día, tú sabes que no me debes nada.-
-Lo sé.- dijo él mirando el suelo.-Tiare.- dijo y se estiró a agrarrar su mano.- Quisiera contarte.-
~Alguien llamaba a la puerta~
-Quizás luego.- dijo secando sus ojos. Hasta ese momento ella no dimensionó que estaba llorando.
-Buenas tardes Martín.- se escuchó en una voz familiar y triste a la lejanía... una voz que le alteraba un poco, una voz... que causaba la muerte de un unicornio.
-Profesora, me espera tengo los perros sueltos, la haré pasar enseguida.-
Martín llegó corriendo a donde Tiare, ella tenía una cara de muerte; 'Qué hace esa mujer aquí'. No hubo más charla, Martín tomó su brazo y la llevó a su pieza.
-Quédate aquí en silencio.- 
Y desapareció cerrando la puerta.
Tiare sentía que iba a explotar. A morir. Figueroa en la casa de Martín, un viernes.
Quizás ella había planeado el asesinato y él solo era un cómplice. Estaba segura que esa mujer era capaz de hacer algo así. 'Voy a morir aquí'. Agarró su celular dispuesta a llamar a su amiga para que la rescatara, pero luego comenzó a escuchar voces del otro lado de la puerta.
-Mi nieto está muy bien, no lo has ido a ver seguido.-
-He estado hablando con su hija, pero se me ha hecho imposible ir.-
-Deberías preocuparte más, si ella será tu esposa en un mes no pueden pasar más de dos días sin verse.-

'Esposa'. La palabra resonó tan fuerte en sus oídos que sintió que se desmayaría. 'esposa,esposa,esposa'. Y como siempre mal concentrada llegó a la conclusión de que cuando él dijo amigos, lo decía enserio. Y aunque en sus sueños no podía negar que lo quería más en su realidad no podía ni siquiera intentarlo. Era la esclava de la realidad en la que había una esposa. 

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