Cap IV: ¿Feliz Viernes?
El teléfono sonó, Tiare contestó.
- ¡Feliz viernes!.- se escuchó del otro lado de la línea. -¡Feliz viernes sin clases!.-
Estaba adormilada, el día anterior se había quedado haciendo tareas y ejercicio.
-¿Cómo que no hay clases? Si hay.-
- No no no, me conseguí una licencia para que faltes, ¡porque hoy es el gran día!.-
-Ya lo hablamos, es solo una junta.-
-Es un gran día para la amistad, siempre te alteras antes de que pueda terminar la oración; báñate y te veo en el Mall en una hora.- y cortó.
Su amiga tenía razón, aunque desde que habló con Martín del tema solo lo había visto en clases tenía muchas dudas sobre lo que iba a pasar. Se supone que llegaría más temprano, ¿a ver comics? Sería grandioso que solo fuera ver comics, pero su amiga le había explicado que solo era una mala excusa. Últimamente las malas excusas eran su religión, dentro de su mente Martín decía la verdad, no había otra intención... no se ve como los tipos con ganas de hacer otra cosa, además en clases ella era una más, afuera ni siquiera era una amiga porque aunque lo había intentado muchas veces, no se lo había logrado topar "accidentalmente". Incluso su amiga fue a buscarlo a su oficina para pedirle ayuda con un trabajo que las dos habían inventado. Ella iría en nombre de Tiare y él debería entregarle la información en sus clases, a cambio le entregó una fotocopia con las respuestas sin dirigirle la mirada. Había aplacado el pensamiento de que todo lo que pasó y lo que creyó el día lunes había simplemente sido algo de día lunes, un efecto colateral del regreso a clases, una buena coincidencia. Sus amigos sabían la historia, pero nadie le decía nada... no sabían como. Realmente nadie conoce a Martín; solo es una profesor por hora como muchos más, y hoy iba a ir a su casa, con su amiga.
¿Y si es un asesino? Era una buena teoría, nadie los vio compartir juntos, nadie más que ellos fue testigo del masaje y del café. Quizás solo quiere que dos niñas vayan engañadas, matar a una primero y a otra después. Quizás lo mejor era no ir.
Se levantó con el pensamiento del asesino y se paró frente al espejo.
-Que mala excusa.- se dijo.
Se metió a la ducha y desayunó, como todas las mañanas desde el lunes pensando en su breve carrera como masajista, en lo malo que es el café con azúcar y lo bueno que debe saber de los labios de Martín. Debía parar de pensar así, el sólo amigos es algo importante. Él se lo dijo, además es un profesor y tiene que pasar ese ramo...¿ y si él piensa aprovecharse porque es su tercera vez? la idea le dio nauseas.
Quizás eran demasiados pensamientos para solo un profesor de los miles que vendrían, quizás solo era amable porque la vio asustada por la tercera. Solo eso.
Cuando llegó al Mall su amiga estaba en la entrada con cara de muerte.
-Hola, ¿qué te pasó?.-
-Fui a dejar tu licencia.- dijo gravemente. Inmediatamente Tiare pensó que era porque sus licencias eran falsas, quizás la habían pillado.- Martín me la recibió y pilló su falsedad.-
Un hilo helado le corrió por la espalda.
-Dijo que no diría nada a jefatura, porque le expliqué que yo me la conseguí, pero...-
-¡PERO!.- estaba hiperventilada, ansiosa por una respuesta, quizás las había des-invitado y ya no le hablaría nunca más, por faltar a su clase por ir a comprar ropa linda para ir a su casa, se sentía tonta.
-Dijo que quería asegurarse de que no eras tan tonta como para faltar a clases para venir aquí. Asi que... vino conmigo y está en el estacionamiento.-
Algo dentro de ella se calmó. La estaba protegiendo ¿Por qué?
-¿Martín tiene auto?.-
-¡ESO ES LO QUE ENTENDISTE! de todo esto... ¡Martín tiene auto! pueden expulsarme, quizás qué va a querer a cambio, ahora me va a retar y todo por ropa... ¡yo no tenía clases! yo puedo estar acá, pero ahora tengo que encargarme de su revisión de pruebas como castigo, los viernes de 5 a 7.-
Tiare miró a su amiga, como siempre pensó que estaba exagerando... la ignoró para seguir caminando al estacionamiento, antes se miró a un espejo y arregló su pelo.
Ambas bajaron en silencio, Elena claramente enojada. Tiare claramente nerviosa. Martín avanzó en un vehículo muy pequeño lleno de papeles y guías en el asiento trasero.
-Suban.-
Hicieron caso y levemente la idea del asesino cruzó la mente de Tiare, estaba descolocada así que se acomodó en el asiento trasero con su amiga cuidando de no arrugar muchos papeles. Martín no dijo nada, se veía serio y atento al camino.
-Martín, oye yo...-
-No quiero escucharlo, si quieres dar el ramo por cuarta es tu problema pero no voy a dejar que me crean tonto, no por un día de relajo y ropa, no me importa que estés estresada esta no es la manera de "darse un gusto".-
Tiare parecía descolocada, su amiga con los ojos muy abiertos la miraba... Por supuesto ella le dijo a él eso porque el verdadero motivo de su falta era ir a comprar para verse bien, para él. Una estupidez tremenda. Aún así tomó coraje.
-Martín yo sé que estas enojado pero venir en auto a buscarme.-
-Es necesario.-
Él se veía enojado y su amiga asustada, y ella tenía rabia... estaba en su libertad si faltar con o sin justificación, podía hacer lo que se le diera la gana por algo era una adulta, ¿quién era él para exigirle algo? Es solo un profesor más, teniendo un ridículo "momento educativo", como todos, como Figueroa, es solo otro del mismo clan. Él no es diferente, él no tiene ningún derecho.
-¡No tienes por qué meterte! agradezco tu ayuda y tu buena onda, pero si quiero faltar no hay nada que puedas hacer, para el auto.-
-Tiare yo creo que mejor no.- dijo Elena muy tímidamente notando que estaban en medio del tránsito.
- Yo no sigo tus ordenes.- dijo Martín.
-Ni yo las tuyas.- estaba furiosa, ese Martín no era el que se había reído con ella en un masaje, no era el del café dulce- Deja a mi amiga aquí en el paradero, esto es conmigo no con ella.-
-Yo no quiero problemas.- dijo Elena
- PARA EL AUTO.-
Martín se orilló en la calle y ambas se bajaron.
-Espérame en el paradero.-
-Tiare no creo que sea para tanto.-
-QUÉDATE ALLÁ.-
Su amiga hizo caso y se fue a sentar, Tiare se dio la vuelta para enfrentar a Martín que se había bajado.
-Quién te crees, ¿Qué quieres? me hiciste un favor el lunes, yo estaba agradecida me caíste bien dijiste que te tuteara me invitaste a tu casa y apenas me conoces. ¿Qué quieres? ¿Por qué metes a mi amiga? ¿Te parece gracioso?, te ríes conmigo un día, me invitas a comer y después me ignoras durante toda la semana... los amigos no se tratan así, si así eres un psicópata que busca a sus alumnas en auto te quiero lejos.- Tenía frustración en su voz.- Se supone que este semestre debía ser tranquilo.-
Martín la observaba tranquilo.
-Tiare.- dijo lento.- Hoy hay examen de calidad, si faltas investigan por qué y habrían descubierto el certificado falso. Tienes que presentarte o podrías tener problemas en la calificación final.- estaba demasiado tranquilo acercándose.- Tú sabes que son exámenes sorpresa.-
Todo comenzaba a tener sentido. o por lo menos la mitad.
-Hazme un favor y sube al auto, vamos a clases es solo una hora y media y después puedes insultarme todo lo que quieras, a la noche.-
Estaba desconcertada ¿Cómo reconoces que te equivocaste? ¿Tenía que pedirle perdón? No se veía herido, se veía tranquilo.
-Voy a subir, espérame aquí.-
Fue corriendo donde su amiga.
-Tengo examen de calidad, por eso vino.- la miró esperando como un chiste típico de ella.
Su amiga se puso seria.
-No seas tan cruel con él, a él de verdad le importas, no está jugando... sabes que no tiene auto se lo pidió a su ayudante solo para hacer esto, no te tomes todo tan por adelantado.-
Se miraron como pocas veces en un instante de reflexión mutua, como confesando pecados.
-Voy a hablar con él.-
-Un masaje siempre dice más que una palabra.-
*Sonrisa típica*
Ahí estaba, un mal entendido no desencajaba la realidad, todo iba a estar bien.
Su amiga se giró a Martín y le gritó.
-Gracias por no delatarme, yo llevo las cervezas a la noche.-
Martín asintió con una carcajada.
-Enserio Tiare, no es tan rudo como todos, es bueno... ten cuidado, creo que realmente quiere que veas sus comics.-
-Si sé.-
-Tú tampoco eres tan ruda, aún como amigo te trata bastante bien. Piénsalo, él es una rata y tu otra rata, es una amistad rata.-
-Las ratas no hacen amigos.-
-Y ustedes no tienen intención de serlo.-
*Doble sonrisa típica*
-Te veo a la noche, suerte en el examen.-
-Gracias.-
Su amiga paró una micro y ella se devolvió al auto.
-Siempre hay tiempo para un café del perdón ¿no?.- le sonrió ella.
-No quiero hablarlo, no me gusta que me griten, solo vamos a clases.-
Y el auto avanzó a lo que quedaba de viernes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario