lunes, 15 de septiembre de 2014

Tiarin un amor de las aulas: Cierra con seguro.

Cap II Cierra con seguro.

Su amiga la estaba esperando en las bancas, para almorzar... había comprado dos ensalada, sabía que una clase con Figueroa le quitaba las ganas de vivir a cualquiera, pero algo sano la repondría.

Tiare esperó a que la clase terminara, quería agradecerle al profesor por su buen recibimieto y lo único que se le ocurrió era invitarlo a almorzar, pero por supuesto era demasiado tímida para realmente decirle. Asi que solo se demoró en salir con la intención de que cuando la viera irse ella podría darle una sonrisa de gracias y él tendría el valor de invitarla a comer algo... con la intención de hacer más íntima su relación de... estudiante/profesor. Se aproximó a la puerta mientras Martín cogía su taza da café y dijo, hasta luego y muchas gracias. No se quedó para una respuesta pero sintió que él simplemente no reaccionó, corrió escaleras arriba y se encontró en las bancas con su amiga.
-Siempre con comida.- dijo
-Para comenzar bien la tercera, ¿Qué tal la capitana de todas las sonrisas?.-
Tiare no le estaba poniendo atención, estaba buscando a alguien entre la gente en el patio... su amiga lo notó y fue extraño. normalmente la gente le parecía poco irrelevante, muy pocas veces buscaba a alguien... a no ser que fuera un hombre ah! y tenía que ser uno bonito.
-Cuentame.- dijo su amiga con sonrisa interrogadora.- Cuentáme ahora.-
Casi rompiéndo el encantamiento de su busqueda ella le respondió despreocupada.
-Estoy en clases con Cárcamo, no con Figueroa.-
-¿Cuál es Cárcamo?.- dijo mirando entre la confusión de gente hambrienta.
-Ese.- Y ambas lo vieron tembloroso y despeinado con su maletín y una bolsa aproximándose a ellas.
-Hola. Tiare.-
-Hola, profesor.- respondió en un intento por no decirle Martín frente a su amiga.
-Elena ¿verdad?.- dijo mirando a su amiga
-Em, ¿si?.- 
-La Tiare tuvo una mañana difícil, una caída que fue mi culpa, un encuentro con la coordinadora del reino de la alegría que no salió bien, verbos auxiliares, comienzo de la tercera... mucho estrés; y pensé que para alivianar que la mayoría fue mi culpa quería invitarla a almorzar.-
-Claro.- Respondió la amiga rápido.- Yo justo le decía a Tiare que iba a ir a almorzar con nuestros compañeros.- Todos miraron las dos ensaladas en sus manos.- Porque tengo mucha hambre y me voy a comer dos ensaladas, ya sabe la ansiedad.-
-En verdad siempre he visto que comen juntas, asi que traje fajitas, tres fajitas... podemos ir al casino si quieren.-
Las amigas se miraron, se leían los ojos en segundos y reproducían mentalmente la conversación:
No me dijiste que era ESE profesor.
¿Qué hago? no me acompañes, pero no me dejes sola.
Me iría, pero igual es una fajita.
Sé amable no hagas ninguna broma
Esto es igual a la vez que dormí en el colchón por tí y ese niño. 
Ya acompáñame. 
Ya te acompaño.
-Seguro.- dijo Elena rompiéndo la conxión.- Justo hoy tengo poco tiempo para almorzar asique usted acompañará a mi amiga cuando me vaya.- y sonrio burlona.
-Vamos.- dijo Tiare y avanzó mirando el suelo.

Se sentaron en una mesa y comenzaron la comida.
-Nunca nadie viene a este casino.- dijo Tiare
-Prefieren el otro, aquí se llena de profesores porque nuestro sindicato tiene descuento, pero la mayoría come en sus oficinas, aún así los estudiantes quieren evitar la pesadilla de un profesor en la comida a toda costa.-
-Ya veo por qué.- dijo Elena apuntando con la mirada la mesa de sus peores pesadillas. Profesoras de inglés, de varios niveles que la habían hecho sufrir.- Son como la liga del mal, ¿usted no se sienta con ellas?.-
Por debajo de la mesa su amiga le dio una patada.
Cárcamo rió. - No,haha, prefiero comer en la sala de profesores por hora; casi siempre esta vacía y tiene vista a la laguna.-
-Debiste tener una pésima mañana para que el profesor dejara su cómoda costumbre.- dijo devolviendo la patada, pero oh oh pie equivocado... alcanzó al profesor mientras tragaba emocionado su taco y hizo que se atorara. Comenzó a tosar y gesticular en el aire, se puso rojo y las amigas estaban paralizadas.
-¡Apriétalo!.-
Tiare se acercó intentando ayudarlo, lo rodeó con los brazos y apretó contra su pecho una, dos, tres veces... lo miró, era un tomate despeinado con lentes a punto de morir que la había salvado de su peor pesadilla y olía Antonio Banderas, cerró los ojos sin darse cuenta que dejaba de apretar mientras su cara sonreía y alucinaba con comer avena con él en el salón de clases. Su amiga aterrada agarró al hombresillo y concretó la maniobra liberándolo. 
-¡Tiare!, despierta.- gritó la amiga furiosa.
Varios profesores habían llegado y estaban asistiéndo al profesor.
Tiare abrió los ojos despertando y estrellándose con la realidad. Su amiga la agarró del brazo y la llevó al balcón. Estaba casi a punto de llorar muy nerviosa mirando el suelo.
-¿Qué es todo esto? y por qué lo dejas casi morir, esta bien que te de igual la existencia, pero no es bueno dejar matar a alguien, en público al menos. ¡Eso fue realmente peligroso! y desde cuándo te importa lo que un profesor del nivel de Figueroa diga, solo te pasó a su paralelo y no entiendo nada.-
Algo se sintió muy mal en el pecho de Tiare, seguro todos pensarían que detuvo la maniobra porque no le importaba la existencia de los demás, aunque en el fondo sí, pero no. Seguro Cárcamo creería que quería dejarlo morir. Y para variar su amiga entraba en histeria en el peor momento. Todo eso la aburría, deseaba volver a su fantasía de la avena y las clases, con ese olor de perfume... pero no quería explicárselo a ella porque estaba tan equivocada. 
-Cállate, no fue eso. No quiero hablarlo y es primera y última vez que comemos con él, desde mañana ensaladas en el patio las dos, lejos de toda la gente estúpida.- 
Elena suspiró.-Relájate, vamos a ver cómo está y nos vamos, tenemos gramática.-
Volvieron al interior del casino, pero para su sorpresa Cárcamo no estaba ahí.
-Quizás se lo llevaron, enfermería  o algo así.- dijo su amiga.
-¿Dónde queda enfermería?.- preguntó Tiare a un profesor que iba pasando.
-Tienes que ir a la oficina de los profesores por hora, ahí hay otra puerta... funciona como enfermería.- respondió el hombre y siguió su camino.
-Tengo que ir, anda a clases y nos encontramos afuera; tienes que estar atenta a tu celular.- dijo muy decidida y se fue corriendo a enfermería.
-Pero Tiare,.. ay. Ahora sí que le dió fuerte.-
No le costó mucho encontrar la sala. Tenía un cartel rayado afuera de la última puerta del instituto. Abrió sin siquiera pensar que podía molestar a alguien en el interior. Y ahí estaba él. En un sillón boca abajo sin camisa e inmóvil, casi muerto.
-Martín.- Dijo aterrada y se acercó a tocar su espalda. Apenas puso la mano su piel se estremeció y él se movió también, levantó la cabeza y enfoco la mirada... se sonrieron por un momento. Y luego el recordó que estaba claramente visible y que hace semanas no se ejercitaba. 
-Perdona.- dijo Tiare mirándo el suelo.-¿Qué haces sin camisa?.
-Dijeron que sentir algo frío en el pecho lo relajaría, pero ahora pienso que la enfermera solo quería abusar de mí.-
La idea de una mujer tocando a Martín con mala intención disparó un leve sentimiento de cólera en ella. 
-Dijo también que iría a buscar el instructivo de un masaje para pasar el trauma de casi morir, pero aún no llega y me duele mucho.-
-¿Es tensión?.-
-Sí.-
Y la tensión sexual se sintió muy latente en la habitación.
-Ok, yo casi te mato asique puedo hacer el masaje que le hago a mi papá cuando se fractura jugando Rugby.- 
-Hecho.-dijo él.- pero con dos condiciones, pon seguro a la puerta y no imagines que soy tu padre.

Y su amiga al otro lado de la puerta, que la había seguido corriendo escuchó el click del seguro. Luego de un momento de reflexión le envió un mensaje. Toma buenas decisiones. Y se fue a clases.

No hay comentarios:

Publicar un comentario