Cap. X: Agua y fuego (parte 2)
Martín sentía que la cabeza le iba a explotar, realmente no estaba poniendo atención a las pruebas. Ver a Tiare dando el examen con cara imperturbable le había roto el corazón, en su interior sabía que la había destrozado.
Martín sentía que la cabeza le iba a explotar, realmente no estaba poniendo atención a las pruebas. Ver a Tiare dando el examen con cara imperturbable le había roto el corazón, en su interior sabía que la había destrozado.
-Martín, no te ves muy bien.- dijo Figueroa mientras escribía con su lápiz rojo sobre las anotaciones de las pruebas.
-Desperté un poco enfermo.-
-El viejazo.- sonrió ella.
Martín odiaba sus bromas, era como hacer un oso bailar con fuego para que un público le aplaudiera.
-Sabe, pensaba que, como es mi cumpleaños... me gustaría.-
-Celebrarlo donde la Maite, ¿verdad?. Me dijo que a las 6 llegarían todos.-
-Sí, sobre eso.-
-No digas nada Martín, ha planeado esto con mucho tiempo, y no lo vas a arruinar.-
-Esta bien.-
-Creo que ya han pasado todos, el lunes coordinamos las notas. Tómate el resto del día, y feliz cumpleaños.-
-Gracias.-
Martín se dirigió a la oficina de profesores por hora. Quería un café y mucha azúcar. No había nadie en el lugar y se sentó en el sillón. Miró el reloj, eran las 13.15. No sintió pasar el tiempo mientras tomaba los exámenes. Era la hora de almorzar y de menú había ensalada; un nudo se le armó en el pecho. 'Tienes que aguantar'. Debía enfrentar el resto de la tarde y la once con su futura esposa, su vida con su terrible suegra y su existencia teniendo que cumplir por otros.
Abrió la ensalada y se llevó el tenedor a la boca. Sintió la suavidad del sillón y recordó, la vez que compartieron almuerzo y luego un masaje. Recordó sus perritos y que gracias a ella habían logrado salir. Recordó el ascensor y su perfume que lo hacía sentir estable. Recordó la nota con el poema. Y no pudo más, lloró. Lloró porque nada era como él quería, estaba obligado a trabajar por su padre, no tenía ayuda de nadie más. Y lo único que pedia en las noches era poder tener la libertad de caminar de la mano con Tiare, pero no podía porque era un cobarde y había sido un imbécil. Le había roto el corazón ella tenía razón, era un juego muy malo y cruel. No podía seguir así. Él había determinado su vida y no podía obligarla a seguirlo. Ya se había marcado un final, ella se recuperaría y lo olvidaría. Él tendría una familia con la que cumplir. Ese era un hecho.
Lloró por al menos una hora. Y luego se determinó a dejar de ser un niño llorón.
Tiare se la pasó de una clase a otra de forma normal. Le parecía casi irreal lo que había pasado en la mañana, en realidad todo lo que había pasado en las últimas semanas.
Sus compañeros seguían siendo lo mismo, y su amiga seguía haciendo lo mismo, pero ella estaba distinta. Sentía que tenía una gran carga sobre sus hombros solo porque le había gustado su profesor.
Además de un nuevo trabajo en la biblioteca. Le alegró que Figueroa en el fondo le estaba haciendo un favor, iba a poder distraerse entre las páginas misteriosas de todos los objetos de la biblioteca.
Su turno empezaba a las 4, hasta las 8 y estaba segura que por esas cuatro horas su mundo iba a estar bien y estable.
-Oye ya me voy.- dijo a su amiga
-Ve si puedes borrarme mi multa en la biblioteca.-
-Voy a tratar, pero no creo que me dejen ver esas cosas.-
-Oye Tiare.- hizo una pausa-Sé que piensas que no puedo entenderte, y la verdad es que no creo que pueda, pero lo que sea que te haga ir a trabajar ahora si no es tu voluntad no deberías hacerlo.-
-Te dije, Figueroa dijo que si me mantenía en actividades iba a poder subir mis créditos.- mintió. Se sentía mal por mentirle, su amiga intentaba hacerla entrar en razón, pero no había razón en eso. Era cierto, no era su elección.
-A veces debemos hacer cosas que no queremos por la gente que apreciamos.-
Su amiga la miró un instante.
-Sé que no es por Martín, sé que tal vez la vieja te obligó con amenazas, para mantenerte alejada de él. No quiero que te alteres, pero me mandó una carta expresando su apoyo para la formación del centro de estudiantes y solo dos personas sabíamos de eso. No sé a que nivel de enfermedad está esa mujer, pero no quiero que temas por mí. Ni ella ni nadie puede quitarte tus pedazos de felicidad, su único poder era el de reprobarte en su curso y por haberlo hecho fue que conociste a Martín.-
-No es por eso, yo solo.-
-Tú solo sabes que a mi me importa ser parte de esto, que si quiero esta vida. Pero no fue fácil decidirme, pasé por lo que fue cumplir por otros antes de ir tras mis sueños. Es verdad que hacemos cosas que no queremos por las personas que apreciamos, pero también tienes que tener aprecio por ti misma.- su amiga encendió un cigarro y dio una larga quemada.
-Un primo me dijo que a sus 30 años había renunciado a su trabajo y que en los últimos tres meses se había sentido más feliz que nunca. Se había aguantado en su pega anterior porque necesitaba la plata para pagar el tratamiento de su mamá y los gastos de la casa. Cuando renunció vinieron semanas muy malas, fueron dos semanas en las que la perdición reinó.-
Elena miró al cielo y sonrió.
-Después de ese mal tiempo consiguió trabajo como mecánico y empezó a ganar el doble de lo que hacía en su trabajo estable. Ahora hace lo que quiere y su mamá esta mejorando. ¿Sabes lo que me dijo y lo que no puedo olvidar?.-
-¿Qué?.-
-Que si no trabajas por tus sueños alguien te va a explotar para que trabajes por los de él.-
-No entiendo, qué tiene que ver eso conmigo.-
-Me rehúso a creer que tu sueño es pasar por aquí para finalmente morir. Sé que es difícil involucrarse con la gente, y es una verdadera molestia preocuparse, poner algo de ti. Pero creo que eres buena en ello. Creo firmemente que serás una buena profesora si eso quieres. La verdad es que no sé que quieres, solo te digo lo que veo. Pero tú si sabes que es, aunque no me lo reconozcas ni a mí ni a Martín. Mi punto es que, tal vez él se encuentra cumpliendo por otros como tú y tú sabes que eso está mal. Si te conozco lo suficiente, sé que viste algo en él que te necesitaba y eso hizo que lo siguieras.- el cigarro bailaba en los dedos de Elena y la mirada de Tiare iba del humo a los ojos de su amiga.- Quizás eso no sea suficiente para que se dé una historia de amor, ni siquiera un buen motivo para una amistad, son los sentimientos por el otro lo que vale en una relación y no los vacíos que intentamos llenar.-
-Nadie dijo nada sobre amor, dame un cigarro.-
-No necesitan decirlo, es como exacto eso.- dijo mientras encendía el cigarro de su amiga.- Un cigarro en tu boca, porque te afecta. Tú nunca fumas, excepto cuando hace frío y la verdad es que él te hiela y derrite con la mirada.-
-Pero él tiene su compromiso. Hoy me presentó como su hermana, después de haber caminado de la mano conmigo por la calle, siempre que nos vemos es donde no hay nadie, a una hora poco común. Es ridículo, y anormal, no quiero jugar a eso que va a lastimar a otra persona. No es lindo que te engañen.-
-No lo estoy defendiendo, el tipo es un imbécil. Pero creo que se siente demasiado presionado para ver la realidad como es, tiene mucho miedo como para ir tras de ti. Quizás en honor de tu futura profesión podrías inspirarlo, mostrarle que el mundo es más grande de su ceguedad. Si él quiere te escuchará y si no, bueno tendrá una falsa familia y se emborrachará en año nuevo para no plantearse nuevas resoluciones que lo puedan hacer feliz.-
-Ya lo intenté.-
-Se besaron, se buscaron el uno al otro para darse un beso. Y por fantástico que sea, un beso lo da cualquiera, es solo un contacto más con el tiempo. ¿Es acaso él un contacto más?, lo dudo si el primer día lo tenías sin camisa en un sillón.-
Tiare se sonrojó.
-¿Cómo supiste eso?.-
-Tengo oídos en este instituto, Figueroa aprendió de mí.-
Se rieron, era bueno conversar con calma, hacía todo horrorosamente real y todo absolutamente llevadero.
-El lunes voy a hablar con él, necesito distancia por unos días. ¿Crees que debería renunciar a la biblioteca?.-
-¿Qué? ¡NO! ¿cómo vas a pagar el helado para superar este super si, pero no, romance? Además aun que vas por "obligación" se te va a hacer algo positivo, sé que te excitan todas esas letras en el atardecer.-
-Estás loca.-
-Enferma la verdad, pero lo cierto es que gracias a eso en un futuro voy a conquistar el mundo y tú puedes casarte con mi hijo para no perder tu trabajo en ese futuro.-
Tiare no se rió.
-Ok, es muy pronto para reírnos de esto.- hizo una pausa larga, el cigarro ya era una colilla en el suelo.- Tiare.-
-Dime.-
-Tú crees que algo anormal ¿no es amor?.-
-Creo que todo es amor al final, pero que en sí no existe.-
-Vaya, por un momento creí que estabas siendo positiva.-
-No tienes tanta suerte.-
-Bueno ya me voy, pero quiero que sepas que mucha gente dice que Dios no es real y a veces yo también lo creo.-
-¿Qué tiene que ver eso?.-
-Que por ratos se me olvida, y me refugio en eso. Lo que sea que pasa a mi lado da igual, porque por un minuto mi fe en algo me salva de volverme loca. La mayor parte del tiempo me olvido de Dios, pero los momentos que paso creyendo en él son usualmente buenos. ¿Qué importa creer en algo que "no tiene razón lógica" si te hace feliz?.-
-Esta mal, porque es una tontería.-
-El amor lo es, una tontería que te hace feliz, a la cual ignoras todo el tiempo hasta que llega el momento en que te conectas. ¿Vas a dejar eso pasar?, ¿no que eras inteligente?.-
-No va a suceder, no va a resultar.-
-Atrévete a creer, no tienes nada que perder.- Su amiga se levantó y le dio un leve abrazo. Ella nunca daba abrazos, Tiare abrió mucho los ojos.
-No sé si estoy cerca de lo que te pasa, no quiero que me digas si no sientes que es necesario. Me gusta creer que todos serán felices por siempre, es mi deber llevar la tontería y la incredulidad a quien lo necesite. Sé que necesitas creer que esto tiene una final feliz, y voy a ayudarte con eso. No vas a volver a llorar, te conozco, pero sé que si esto queda así nunca más te vas a reír como lo has hecho en estas semanas.-
Ambas estaban llorando, pocas veces habían llorado juntas.
-No sé que decir.-
-Solo elige lo que quieres, sin miedo y sin sentir que estás faltando al ideal de alguien. Si quieres morir, puedo respetar eso y pensar que te hará libre. Si quieres a Martín lo amenazaré para que deje de ser tan pendejo, y si no lo quieres nunca más voy a mencionar el tema. Me considero feliz, me gusta vivir, quisiera que por un instante te sientas así.-
-No es como que sufra por estar aquí.-
- Lo sé. No es como si todo siempre fuera genial.-
-Lo sé.-
-Atrévete, si no lo haces por ti, hazlo por reventarle los ovarios a la vieja. Joder la vida de alguien puede evitar que te jodas la tuya.-
-¡Joder! es tarde.-
-Ya me voy, avísame si nos juntamos para limpiar la playa de tus malos recuerdos.-
-Estúpida.-
*Sonrisa típica*
Tiare emprendió camino a su nuevo trabajo, pensando en ser positiva... era un débil pensamiento, pero era algo.
El encargado la estaba esperando. Ella dejó su mochila y él le explicó lo básico.
-Tienes que ordenar según el año y la letra, cada libro tiene su código y autor. empiezan en el 001 de los fondos de tesis y así siguen hasta el 800 del fondo activo. La biblioteca cierra a las 6, pero tú te quedas hasta las 8 para dejar todo en orden. Esta prohibido comer y fumar aquí. Debes hacer silencio y tienes prohibido acceder al sistema de deudores. ¿Alguna pregunta?.-
-Emm.-
-Bueno, la salida es por la puerta principal y eres la única en el turno de hoy, pagamos $800 la hora. Deja la llave en portería y si algo se pierde será tu culpa.-
-¿Puedo escuchar música?.-
-Tú simplemente no te concentras en las cosas importantes.-
-Me dicen eso seguido.-
-Bienvenida.-
Tiare tomó aire y se acercó al carro de libros que debía acomodar, eran 8 carros. 'Malditos exámenes, los tienen a todos en biblioteca'. pensó y comenzó a trabajar.
Martín estaba trotando afuera de la casa de Maite. Se movía de un lado a otro, se agarraba la cabeza e intentaba respirar. 'Controla la ansiedad' 'Tú puedes hacerlo'.
-Yo puedo hacerlo, ¡PUEDO HACERLO!.- gritó.
-Oh si campeón.- dijo una voz.
Martín levantó la cabeza.
-¿Vargas?.-
-¡Pero que buena memoria! ¿qué hace por aquí?.- Elena lo miró divertida y el guardó silencio, así se hizo obvio lo que hacía ahí. Ella quebró el silencio.
-Oh, ya veo, y ¿cómo van los planes de matrimonio? ¿te casas de blanco y eso?.-
Martín no decía nada, solo estaba congelado mirándola.
-Ok, mira esto es muy desagradable. No quiero ser grosera ni meterme más allá, pero eres un verdadero imbécil.-
-Voy a entrar a terminar con ella, frente a su loca familia.-
Elena quedó con la boca abierta.
-Ok, eso no lo ví venir, ¡bien por ti campeón! tú puedes.-
-Creo que me voy a desmayar, voy a perder mi trabajo y voy a ir a la quiebra, seguro mi papá se va a decepcionar.-
-Martín, yo tengo 20 y le respondo a mi madre porque ella tiene el dinero, y aún así lo encuentro vergonzoso y patético. Tú tienes probablemente 30 y vives por hacer a otros felices, porque tienes "deberes". Bueno a la mierda todo eso, sé feliz. ¿Acaso nadie entiende lo que la generación de YOLO significa? ¿Tan viejo eres?.-
-Ese es un pensamiento egoísta.-
-Pero feliz, así que vive siendo generoso mientras deseas estar muerto. No lo haces porque eres bueno, lo haces porque tienes un ridículo trauma de niñez y no puedes enfrentarte a eso. Estoy segura que mi amiga te ayuda a sobreponerte a eso, y ahora luego de probablemente 5 años de relación patética con una mujer divorciada te das cuenta de lo complicado que has hecho tu vivir.-
-Ya cállate.- gritó Martín.- ¿Nadie te ha dicho que hablas demasiado?.-
-Siempre quieren callar la verdad, esta bien me callo. Eso no va a hacer tu dolor menos. Solo no seas un maricón con mi amiga, no quiero tener que arruinar tu vida.-
-No he hecho nada.-
-Aún no, como sea si terminas con esa mujer, la Tiare sale a las 8 de la biblioteca, lo cual es un trabajo que tu suegra le asignó. Ahora me voy, aunque has sido descortés y no sabes que hago aquí, antes de que alguien asuma que te estoy siguiendo dejo en claro que vengo a visitar a mi hermano que vive a la vuelta.-
-Gracias por el dato y tengo 26... y tres años de mala relación.-
-Lo sé, si exageras la verdad los hechos tristes se hacen más llevaderos.-
Elena siguió su camino por la calle y Martín entró a la casa.
Adentro estaba su prometida, su suegra y la hermana.
-¡Chanchito!, ¡que rico que llegaste! ¡feliz cumpleaños osito de mi alma!.-
Martín odiaba cada palabra de su boca.
-¿Cómo ha ido el cumpleaños?.- preguntó July.
-Bastante bien, Maite necesito hablar contigo.-
-Nada de privacidades antes de la torta.- dijo Figueroa.
-No, tengo que hablar con Maite.-
-Pero mi vida lo que tenga que decirme, puede ser frente a mi mamá y mi tía July, ellas siempre lo saben todo.-
-Es verdad, siempre me entero de todo.- dijo Figueroa.- como la visita de tu hermana.-
-¿¡Amor vino mi cuñada!? ¡por qué no la trajiste!.-
Martín sintió un golpe de adrenalina, la rabia se apoderaba de su razón. Golpeó la mesa con su puño haciendo temblar toda la loza.
-Se callan y me escuchan.- dijo Martín.
Ya lo sentía, ese era el punto sin retorno.
Tiare estaba descubriendo la sección restringida, miles de libros antiguos se alzaban ante sus ojos. Se sentía pequeña ante tanta majestuosidad. Miró la hora, aún tenía dos horas de castigo. Definitivamente no iba a conservar el trabajo, aunque había sido positiva al respecto.
Para celebrar el cierre de jornada decidió ponerse rebelde, y se preparó un café el cual planeó degustar encima de la estantería de recepción. Sería una gran historia de juventud en su vejez.
Calentó el agua mientras ojeaba una revista y decidió que sería mejor poner música. Batalló con el equipo un momento hasta que logró reproducir la lista desde su celular. Lana del Rey sonando por todas las páginas.
Algo interrumpió su pequeña tertulia personal, un mensaje en su teléfono.
Si Martín llega a buscarte es porque se puede confiar en él. Usa condón.
Su turno empezaba a las 4, hasta las 8 y estaba segura que por esas cuatro horas su mundo iba a estar bien y estable.
-Oye ya me voy.- dijo a su amiga
-Ve si puedes borrarme mi multa en la biblioteca.-
-Voy a tratar, pero no creo que me dejen ver esas cosas.-
-Oye Tiare.- hizo una pausa-Sé que piensas que no puedo entenderte, y la verdad es que no creo que pueda, pero lo que sea que te haga ir a trabajar ahora si no es tu voluntad no deberías hacerlo.-
-Te dije, Figueroa dijo que si me mantenía en actividades iba a poder subir mis créditos.- mintió. Se sentía mal por mentirle, su amiga intentaba hacerla entrar en razón, pero no había razón en eso. Era cierto, no era su elección.
-A veces debemos hacer cosas que no queremos por la gente que apreciamos.-
Su amiga la miró un instante.
-Sé que no es por Martín, sé que tal vez la vieja te obligó con amenazas, para mantenerte alejada de él. No quiero que te alteres, pero me mandó una carta expresando su apoyo para la formación del centro de estudiantes y solo dos personas sabíamos de eso. No sé a que nivel de enfermedad está esa mujer, pero no quiero que temas por mí. Ni ella ni nadie puede quitarte tus pedazos de felicidad, su único poder era el de reprobarte en su curso y por haberlo hecho fue que conociste a Martín.-
-No es por eso, yo solo.-
-Tú solo sabes que a mi me importa ser parte de esto, que si quiero esta vida. Pero no fue fácil decidirme, pasé por lo que fue cumplir por otros antes de ir tras mis sueños. Es verdad que hacemos cosas que no queremos por las personas que apreciamos, pero también tienes que tener aprecio por ti misma.- su amiga encendió un cigarro y dio una larga quemada.
-Un primo me dijo que a sus 30 años había renunciado a su trabajo y que en los últimos tres meses se había sentido más feliz que nunca. Se había aguantado en su pega anterior porque necesitaba la plata para pagar el tratamiento de su mamá y los gastos de la casa. Cuando renunció vinieron semanas muy malas, fueron dos semanas en las que la perdición reinó.-
Elena miró al cielo y sonrió.
-Después de ese mal tiempo consiguió trabajo como mecánico y empezó a ganar el doble de lo que hacía en su trabajo estable. Ahora hace lo que quiere y su mamá esta mejorando. ¿Sabes lo que me dijo y lo que no puedo olvidar?.-
-¿Qué?.-
-Que si no trabajas por tus sueños alguien te va a explotar para que trabajes por los de él.-
-No entiendo, qué tiene que ver eso conmigo.-
-Me rehúso a creer que tu sueño es pasar por aquí para finalmente morir. Sé que es difícil involucrarse con la gente, y es una verdadera molestia preocuparse, poner algo de ti. Pero creo que eres buena en ello. Creo firmemente que serás una buena profesora si eso quieres. La verdad es que no sé que quieres, solo te digo lo que veo. Pero tú si sabes que es, aunque no me lo reconozcas ni a mí ni a Martín. Mi punto es que, tal vez él se encuentra cumpliendo por otros como tú y tú sabes que eso está mal. Si te conozco lo suficiente, sé que viste algo en él que te necesitaba y eso hizo que lo siguieras.- el cigarro bailaba en los dedos de Elena y la mirada de Tiare iba del humo a los ojos de su amiga.- Quizás eso no sea suficiente para que se dé una historia de amor, ni siquiera un buen motivo para una amistad, son los sentimientos por el otro lo que vale en una relación y no los vacíos que intentamos llenar.-
-Nadie dijo nada sobre amor, dame un cigarro.-
-No necesitan decirlo, es como exacto eso.- dijo mientras encendía el cigarro de su amiga.- Un cigarro en tu boca, porque te afecta. Tú nunca fumas, excepto cuando hace frío y la verdad es que él te hiela y derrite con la mirada.-
-Pero él tiene su compromiso. Hoy me presentó como su hermana, después de haber caminado de la mano conmigo por la calle, siempre que nos vemos es donde no hay nadie, a una hora poco común. Es ridículo, y anormal, no quiero jugar a eso que va a lastimar a otra persona. No es lindo que te engañen.-
-No lo estoy defendiendo, el tipo es un imbécil. Pero creo que se siente demasiado presionado para ver la realidad como es, tiene mucho miedo como para ir tras de ti. Quizás en honor de tu futura profesión podrías inspirarlo, mostrarle que el mundo es más grande de su ceguedad. Si él quiere te escuchará y si no, bueno tendrá una falsa familia y se emborrachará en año nuevo para no plantearse nuevas resoluciones que lo puedan hacer feliz.-
-Ya lo intenté.-
-Se besaron, se buscaron el uno al otro para darse un beso. Y por fantástico que sea, un beso lo da cualquiera, es solo un contacto más con el tiempo. ¿Es acaso él un contacto más?, lo dudo si el primer día lo tenías sin camisa en un sillón.-
Tiare se sonrojó.
-¿Cómo supiste eso?.-
-Tengo oídos en este instituto, Figueroa aprendió de mí.-
Se rieron, era bueno conversar con calma, hacía todo horrorosamente real y todo absolutamente llevadero.
-El lunes voy a hablar con él, necesito distancia por unos días. ¿Crees que debería renunciar a la biblioteca?.-
-¿Qué? ¡NO! ¿cómo vas a pagar el helado para superar este super si, pero no, romance? Además aun que vas por "obligación" se te va a hacer algo positivo, sé que te excitan todas esas letras en el atardecer.-
-Estás loca.-
-Enferma la verdad, pero lo cierto es que gracias a eso en un futuro voy a conquistar el mundo y tú puedes casarte con mi hijo para no perder tu trabajo en ese futuro.-
Tiare no se rió.
-Ok, es muy pronto para reírnos de esto.- hizo una pausa larga, el cigarro ya era una colilla en el suelo.- Tiare.-
-Dime.-
-Tú crees que algo anormal ¿no es amor?.-
-Creo que todo es amor al final, pero que en sí no existe.-
-Vaya, por un momento creí que estabas siendo positiva.-
-No tienes tanta suerte.-
-Bueno ya me voy, pero quiero que sepas que mucha gente dice que Dios no es real y a veces yo también lo creo.-
-¿Qué tiene que ver eso?.-
-Que por ratos se me olvida, y me refugio en eso. Lo que sea que pasa a mi lado da igual, porque por un minuto mi fe en algo me salva de volverme loca. La mayor parte del tiempo me olvido de Dios, pero los momentos que paso creyendo en él son usualmente buenos. ¿Qué importa creer en algo que "no tiene razón lógica" si te hace feliz?.-
-Esta mal, porque es una tontería.-
-El amor lo es, una tontería que te hace feliz, a la cual ignoras todo el tiempo hasta que llega el momento en que te conectas. ¿Vas a dejar eso pasar?, ¿no que eras inteligente?.-
-No va a suceder, no va a resultar.-
-Atrévete a creer, no tienes nada que perder.- Su amiga se levantó y le dio un leve abrazo. Ella nunca daba abrazos, Tiare abrió mucho los ojos.
-No sé si estoy cerca de lo que te pasa, no quiero que me digas si no sientes que es necesario. Me gusta creer que todos serán felices por siempre, es mi deber llevar la tontería y la incredulidad a quien lo necesite. Sé que necesitas creer que esto tiene una final feliz, y voy a ayudarte con eso. No vas a volver a llorar, te conozco, pero sé que si esto queda así nunca más te vas a reír como lo has hecho en estas semanas.-
Ambas estaban llorando, pocas veces habían llorado juntas.
-No sé que decir.-
-Solo elige lo que quieres, sin miedo y sin sentir que estás faltando al ideal de alguien. Si quieres morir, puedo respetar eso y pensar que te hará libre. Si quieres a Martín lo amenazaré para que deje de ser tan pendejo, y si no lo quieres nunca más voy a mencionar el tema. Me considero feliz, me gusta vivir, quisiera que por un instante te sientas así.-
-No es como que sufra por estar aquí.-
- Lo sé. No es como si todo siempre fuera genial.-
-Lo sé.-
-Atrévete, si no lo haces por ti, hazlo por reventarle los ovarios a la vieja. Joder la vida de alguien puede evitar que te jodas la tuya.-
-¡Joder! es tarde.-
-Ya me voy, avísame si nos juntamos para limpiar la playa de tus malos recuerdos.-
-Estúpida.-
*Sonrisa típica*
Tiare emprendió camino a su nuevo trabajo, pensando en ser positiva... era un débil pensamiento, pero era algo.
El encargado la estaba esperando. Ella dejó su mochila y él le explicó lo básico.
-Tienes que ordenar según el año y la letra, cada libro tiene su código y autor. empiezan en el 001 de los fondos de tesis y así siguen hasta el 800 del fondo activo. La biblioteca cierra a las 6, pero tú te quedas hasta las 8 para dejar todo en orden. Esta prohibido comer y fumar aquí. Debes hacer silencio y tienes prohibido acceder al sistema de deudores. ¿Alguna pregunta?.-
-Emm.-
-Bueno, la salida es por la puerta principal y eres la única en el turno de hoy, pagamos $800 la hora. Deja la llave en portería y si algo se pierde será tu culpa.-
-¿Puedo escuchar música?.-
-Tú simplemente no te concentras en las cosas importantes.-
-Me dicen eso seguido.-
-Bienvenida.-
Tiare tomó aire y se acercó al carro de libros que debía acomodar, eran 8 carros. 'Malditos exámenes, los tienen a todos en biblioteca'. pensó y comenzó a trabajar.
Martín estaba trotando afuera de la casa de Maite. Se movía de un lado a otro, se agarraba la cabeza e intentaba respirar. 'Controla la ansiedad' 'Tú puedes hacerlo'.
-Yo puedo hacerlo, ¡PUEDO HACERLO!.- gritó.
-Oh si campeón.- dijo una voz.
Martín levantó la cabeza.
-¿Vargas?.-
-¡Pero que buena memoria! ¿qué hace por aquí?.- Elena lo miró divertida y el guardó silencio, así se hizo obvio lo que hacía ahí. Ella quebró el silencio.
-Oh, ya veo, y ¿cómo van los planes de matrimonio? ¿te casas de blanco y eso?.-
Martín no decía nada, solo estaba congelado mirándola.
-Ok, mira esto es muy desagradable. No quiero ser grosera ni meterme más allá, pero eres un verdadero imbécil.-
-Voy a entrar a terminar con ella, frente a su loca familia.-
Elena quedó con la boca abierta.
-Ok, eso no lo ví venir, ¡bien por ti campeón! tú puedes.-
-Creo que me voy a desmayar, voy a perder mi trabajo y voy a ir a la quiebra, seguro mi papá se va a decepcionar.-
-Martín, yo tengo 20 y le respondo a mi madre porque ella tiene el dinero, y aún así lo encuentro vergonzoso y patético. Tú tienes probablemente 30 y vives por hacer a otros felices, porque tienes "deberes". Bueno a la mierda todo eso, sé feliz. ¿Acaso nadie entiende lo que la generación de YOLO significa? ¿Tan viejo eres?.-
-Ese es un pensamiento egoísta.-
-Pero feliz, así que vive siendo generoso mientras deseas estar muerto. No lo haces porque eres bueno, lo haces porque tienes un ridículo trauma de niñez y no puedes enfrentarte a eso. Estoy segura que mi amiga te ayuda a sobreponerte a eso, y ahora luego de probablemente 5 años de relación patética con una mujer divorciada te das cuenta de lo complicado que has hecho tu vivir.-
-Ya cállate.- gritó Martín.- ¿Nadie te ha dicho que hablas demasiado?.-
-Siempre quieren callar la verdad, esta bien me callo. Eso no va a hacer tu dolor menos. Solo no seas un maricón con mi amiga, no quiero tener que arruinar tu vida.-
-No he hecho nada.-
-Aún no, como sea si terminas con esa mujer, la Tiare sale a las 8 de la biblioteca, lo cual es un trabajo que tu suegra le asignó. Ahora me voy, aunque has sido descortés y no sabes que hago aquí, antes de que alguien asuma que te estoy siguiendo dejo en claro que vengo a visitar a mi hermano que vive a la vuelta.-
-Gracias por el dato y tengo 26... y tres años de mala relación.-
-Lo sé, si exageras la verdad los hechos tristes se hacen más llevaderos.-
Elena siguió su camino por la calle y Martín entró a la casa.
Adentro estaba su prometida, su suegra y la hermana.
-¡Chanchito!, ¡que rico que llegaste! ¡feliz cumpleaños osito de mi alma!.-
Martín odiaba cada palabra de su boca.
-¿Cómo ha ido el cumpleaños?.- preguntó July.
-Bastante bien, Maite necesito hablar contigo.-
-Nada de privacidades antes de la torta.- dijo Figueroa.
-No, tengo que hablar con Maite.-
-Pero mi vida lo que tenga que decirme, puede ser frente a mi mamá y mi tía July, ellas siempre lo saben todo.-
-Es verdad, siempre me entero de todo.- dijo Figueroa.- como la visita de tu hermana.-
-¿¡Amor vino mi cuñada!? ¡por qué no la trajiste!.-
Martín sintió un golpe de adrenalina, la rabia se apoderaba de su razón. Golpeó la mesa con su puño haciendo temblar toda la loza.
-Se callan y me escuchan.- dijo Martín.
Ya lo sentía, ese era el punto sin retorno.
Tiare estaba descubriendo la sección restringida, miles de libros antiguos se alzaban ante sus ojos. Se sentía pequeña ante tanta majestuosidad. Miró la hora, aún tenía dos horas de castigo. Definitivamente no iba a conservar el trabajo, aunque había sido positiva al respecto.
Para celebrar el cierre de jornada decidió ponerse rebelde, y se preparó un café el cual planeó degustar encima de la estantería de recepción. Sería una gran historia de juventud en su vejez.
Calentó el agua mientras ojeaba una revista y decidió que sería mejor poner música. Batalló con el equipo un momento hasta que logró reproducir la lista desde su celular. Lana del Rey sonando por todas las páginas.
Algo interrumpió su pequeña tertulia personal, un mensaje en su teléfono.
Si Martín llega a buscarte es porque se puede confiar en él. Usa condón.
Elena.
Le pareció que su amiga estaba definitivamente loca, Martín tenía una once con su familia feliz y no esperaba que llegara a interrumpirla. Decidió olvidar la ridiculez.
Apoyó su tazón de café en el mesón y disfrutó el olor. Se abandonó al poder la música y cerró sus ojos.
Todo su historia le pareció graciosa por un segundo. Que ridícula había sido al llorar de angustia y de caer por un profesor, lo que había pasado no era amor. Fue lindo y emocionante, pero no representaba nada más trascendente. Por fin tenía la claridad para estar bien.
Un fuerte golpeteo en la puerta la bajó de las nubes de su nueva claridad mental. Alguien intentando entrar, empujando la puerta cerrada. Se apresuró con las llaves para ver quién tenía tanta urgencia.
Sus ojos se hallaron con el origen de todos sus problemas. Martín, venía con el pelo desordenado y la respiración acelerada, la miraba fijamente mientras su pecho subía y bajaba. Tiare notó gotitas de sudor en su frente.
Martin en un umbral, agotado con sus manos firmes en el marco de la puerta hizo que toda su resolución anterior se fuera a la mierda.
- Recibí tu nota, espero no sea tarde.-
Tiare dudó, pero luego confió en que todo saldría terriblemente mal de todas formas.
Se movió para dejarlo pasar, sin saber realmente que decir. La música llenaba todos sus silencios. Tiare se sentó en el mostrador mientras Martín se apoyaba contra una pared.
-Martín, he tenido un día muy raro y no puedo dejar a nadie entrar aquí.-
-¿Qué te parece si jugamos al silencio? Acabo de destruir mi futuro.- Martín curvó su labio en una mueca de dolor.
-Ni creas que te voy a preguntar, porque seguro vendrás con una línea tierna y un beso, entonces algún elemento se manifestará en mi cabeza, seguramente fuego porque es lo único que falta, nunca hablaremos y luego serás un imbécil como siempre.-
La mueca de dolor en la cara de Martín cambió a la de un niño frente a un desafío.
La mueca de dolor en la cara de Martín cambió a la de un niño frente a un desafío.
-¿Fuego? ¿realmente crees que si te beso sería fuego?.-
-Bueno.- la pregunta la había puesto nerviosa.- primero fue un rayo, y luego fue aire...-
-Y agua.- continuó Martín, le sonreía como había hecho en la playa y ella quería responderle, pero al verlo escuchó la voz de Figueroa.
-Y luego humo.- dijo ella mirando el suelo.
-¿Humo?.- preguntó sorprendido.- No me llegó ese beso.-
La intención de Martín estaba clara, quería acercarse a ella, pero ya nada entre ellos era simple. No como que alguna vez lo fuese, pero ahora todo era irremediable.
La intención de Martín estaba clara, quería acercarse a ella, pero ya nada entre ellos era simple. No como que alguna vez lo fuese, pero ahora todo era irremediable.
-No fue por un beso, fue por una patada. Sabes no tengo hermanos y siempre pensé que de tener uno lo más probable es que no fuera un imbécil, pero me equivoqué.- Lo miró intensamente,
-¿Estás molesta aún?.-
-Por supuesto que sí, estas jugando conmigo, todo el tiempo.-
Él estaba cansado de las acusaciones de los demás, si todo fuera tan simple estarían cantando Silvio Rodriguez junto a la fogata de la hermandad, pero no, Lana del Rey llenaba sus tristes corazones porque esta era la maldita realidad. Y él estaba cansado de escapar.
Él estaba cansado de las acusaciones de los demás, si todo fuera tan simple estarían cantando Silvio Rodriguez junto a la fogata de la hermandad, pero no, Lana del Rey llenaba sus tristes corazones porque esta era la maldita realidad. Y él estaba cansado de escapar.
-ES QUE TODO ES MÁS COMPLICADO...-
-¡DE LO QUE PARECE!, no me grites, me sé todas tus excusas de memoria.-
-Crees que esto me gusta, hacerte sentir así.-
-Nadie aquí intenta culparte de algo, elige tu vida por favor, y danos la información al resto, déjame terminar el maldito curso y seguir, lo único que quiero es terminar esto para poder hacer algo de mi vida, algo feliz si es que eso es posible... probablemente no.-
-Estoy cansado de que el resto me culpe por su felicidad, no soy el único con el poder de elegir, si vas a retarme cuando lo único que necesito es un abrazo prefiero ir dónde mi camada.-
-Eres increíblemente raro, no tengo por qué llenar tus necesidades, tú no te has encargado de ninguna de las mías.-
La rabia en el ambiente era pesada, Martín estaba exaltado y el corazón de Tiare se había acelerado. El aire estaba al borde de caerse a pedazos para aplastarlos a ambos, sentían el calor en sus narices y sus mentes nubladas.
-Pues eso cambia aquí y ahora.-
Martín caminó con pasos grandes al mostrador y empujó el tazón de café al piso, Tiare se quedó congelada mientras el la agarró en sus brazos. Besándola rápida y furiosamente, haciendo cada beso más grande y cada toque con más confianza, sentían la fiebre en sus cabezas y por poco pierden el equilibrio. Ella comenzó a desabotonar su camisa, primero con urgencia y luego se tomó su tiempo.
Besó su cuello calmando el momento haciéndolo pasar más lento. Lana cantaba a corazón desgarrado esparciendo sus letras por las paredes, endulzando sus oídos.
You got that medicine I need,
Fame, liquor, love, give it to me slowly.
Put your hands on my waist, do it softly,
Me and God, we dont get along, so now I see...
Cuando acabó con su camisa, enredó sus manos con el pelo de Martín y lo contempló por un minuto, veía en sus ojos un poco de miedo y urgencia. Acercó su boca a su oído y susurró. -Cobarde.-
Se separó de él y abandonó el mostrador, corrió detrás de un estante entre risas. Martín sintió que su furia volvía, no iba a dejar que nadie lo desafiara, sabía lo que quería y no tenía miedo de ir por ello. Ya no era un cobarde.
La siguió hasta que la encontró entre dos estantes de la sección de filosofía, se acercó con firmeza para enfrentarla, ella empezó a retroceder con su frente pegada a la de él. Martín sentía a mil por hora, confusión e intriga, él quería ese misterio. comenzó a avanzar derribando los libros de las repisas haciendo un desorden, No le importaba nada más que demostrarle que si era un cobarde, iba a ser su cobarde.
El desorden la intimidaba, sentía la fuerza de Martín, pero no le tenía miedo...retrocedió temblorosa hasta chocar contra una pared, entonces él la tomó por la cintura y la besó, con furia y cariño... besó todo su cuerpo, y la desnudo, hasta que ya no hubo nada más que quitarle.
La miró y le pareció hermosa, y vulnerable, no podía dejarla así por mucho tiempo, no podía tenerla fuera de sus brazos por otro minuto, estaba matándolo no tenerla cerca y estaba matándolo el poder al fin tenerla.
La acercó hacia él y la tomó en sus brazos, la alzó y luego la dejo en el suelo, se recostó a su lado y la beso. Ella no tenía un buen uso de razón, sabía que estaba entre un montón de libros con su más preciado deseo a su lado, la única verdad del momento era que no quería que se detuviera, solo quería más. Le quitó el pantalón y se hallaron ahí desnudos. Los dos miedosos del amor, comenzando a hacer el amor entre caricias firmes y divertidas, sonreían mientras se besaban y paraban por momentos para mirarse a los ojos. Sus cuerpos ardiendo, siendo un rayo, siendo agua y aire. Ahí sobre letras con música embriagándolos en sus más profundas fantasías.
You got that medicine I need,
Dope, shoot it up, straight to the heart, please.
I don't really wanna know what's good for me.
God's dead, I said, "Baby that's alright with me."
Dope, shoot it up, straight to the heart, please.
I don't really wanna know what's good for me.
God's dead, I said, "Baby that's alright with me."
Les gustaba ir al ritmo de la música; sabían como estremecer al otro a pesar de que sentían que se conocían por primera vez. y mirándose a los ojos en el mejor de los placeres se sentían explosivos a punto de arrasar con todo. Lo único que salían de sus voces eran gemidos, su comunicación era completa y totalmente corporal. Martín agarraba sus pechos y ella disfrutaba cada caricia y cada mordida, ella arañaba suave su espalda con sus largas uñas, esa espalda que la había guiado en tantas fantasías, por fin suya, por fin podía agarrarse de ella y empujarlo hacia si misma.
Allí entregados y descubriendo los rincones del cuerpo del otro, se acercaron al empoderamiento más bello del alma.
"Fuck yeah, give it to me, this is Heaven, what I truly want."
It's innocence lost.
Innocence lost.
Así siguieron, una tras otra canción, por horas, arrancando páginas de los viejos libros en cada giro que daban. Por fin cayeron agotados, uno al lado del otro con los pies enredados y las respiraciones agitadas, la lista de reproducción ya comenzaba a repetirse. Y ellos a bajar del delirio de la fiebre.
-Te quiero.- dijo Martín, pareció casi indescifrable entre sus malas respiraciones, pero Tiare lo había entendido, había escuchado en sueños una idea de como sonaría, pero nada se comparaba a su voz.
-Yo te quiero.- respondió ella. -Creo que me acabas de costar el trabajo.-
Ambos se rieron, era algo inocente y a su vez sucio.
Tiare se apresuró a buscar su polera, cayendo en cuenta de su desnudez y sintiéndose avergonzada. Martín tuvo la impresión de que no quería que la viera así ahora que el momento había terminado, así que con dificultad desvió la mirada.
-¿Qué haces?.- preguntó Martín.
-Terminó mi turno, tenemos que irnos.-
Martín se incorporó buscando su ropa, observó el desorden literario y pensó que desde sus tumbas los filósofos se sentían orgullosos. Tiare fue hacia el mostrador a acomodar unos papeles, Martín llegó al instante recogiendo su camisa. Ella le estaba dando la espalda y él se puso detrás, se acercó a su oído y con su brazo la rodeo.
-¿Tenemos que irnos a nuestras casas? ¿o podemos irnos juntos?.-
Tiare sonrió, Martín hacía preguntas tan obvias como la tabla del cero, pero eso le encantaba.
-Yo sé lo que quiero.- Se giró para enfrentarlo.- ¿Lo sabes tú?.-
-Podría contártelo mientras te llevo al cine y luego a comer.-
-¿De la mano?.-
-Y en público.-
-¿De la mano, en público y con mi hermano?, no sé que dirá la gente.- tenía el cuello de él rodeado y su cabeza inclinada, con su cabello cayendo en un desorden que cedía a cada pequeño movimiento.
-Justo ahora eres toda mi gente favorita, además... me debes un regalo de cumpleaños. todavía tengo una nota que considero un cupón y quiero cobrarlo.-
-Tienes suerte de que sea válido hasta agotar stock.-
Martín la atrajo más para sí.
-Tengo más suerte de la que había soñado.-
Y se besaron. Eran un fuego en medio de un desorden, eran parte del orden natural.
Eran, cada elemento... Eran. ¿Qué más podían querer?
Eran, cada elemento... Eran. ¿Qué más podían querer?
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