Fue un largo fin de semana, pero no se dejó derrotar. 'Fue un momento de debilidad' pero ningún hombre hasta ese viernes la había hecho llorar así. Nunca más volvería a pasar.
Había alimentado su pena con música desgarradora y había sobrevivido, se encontraba lista para hacer de su lunes un día de ensalada como siempre.
De solo recordar a Martín diciendo 'no es tan simple como parece'. Soñó con verlo humillado en clases, pero no fue una noche grata... Desde que vió a Figueroa cavar una tumba no le parecía buena idea dormir.
Para ese punto su rabia y pena estaban tan escondidas que se dejó en claro mientras se miraba al espejo que 'nada era complicado, él solo era un profesor más´.
Llegó a la universidad con la misión de ser indiferente, llegó de las primeras a la sala con su tazón de café sin azúcar y eligió un puesto frente a la mesa del profesor. 'No le tengo miedo pensó', o por lo menos esa era la razón oficial de su elección de asiento, cuando la verdad quería que la viera, y la mirara como a una más para poder enterrar lo que sea que esa historia había sido.
Los minutos comenzaron a avanzar, y sus compañeros empezaron a invadir los asientos, mas no había ninguna pista de Martín.
'Va a llegar tarde, y desordenado pensó'. 'No, no importa, en quince minutos hacemos la lista y punto. Un profesor más'.
Se comenzaban a escuchar los susurros de hacer la lista y abandonar la sala. Sorpresivamente se sintió un sentimiento de unicornios muertos en el aire, Figueroa estaba en el umbral de la puerta. Con botas altas y su chaleco color concha vino resaltando encima de su ropa negra. Sostenía su libro de Grammar pre Intermediate de Longman, firmado por la eminencia Rod Ellis, un lingüista que todos en el campus amaban, algo que Figueroa solía repetir cada vez que descubría a alguien mirando su texto.
Tiare la miró como en un desafío a muerte y la mujer le devolvió la mirada, algo le decía que ella sabía todo, y que quería castigarle por ello, pero no había hecho nada... realmente Martin no había mencionado su compromiso, de haberlo hecho nunca habría asistido al parto de su mascota, ni se habría escondido en su baño, tampoco lo habría masajeado sin camisa, bueno tal vez eso sí.
-¿Qué hace aquí?.- preguntó Tiare con sequedad en la voz.
- I came here to talk to you, please follow me to my office.-
-¿Pero y la clase?.-
- Class suspenssion everybody, go home, now come with me.-
-Voy a ir, cuando me trate como una persona y no como su alumna.-
- Esta bien, a mi oficina ahora,-
A Tiare le pareció que su voz era más de perra en español, pero ya era tarde para pedirle un cambio de idioma.
Llegaron al séptimo piso del edificio, allí todos los profesores fijos tenían su guarida. Tiare miraba a lo largo del pasillo intentando adelantarse a cualquier cosa que podía pasar.
-No está aquí Tiare.- dijo Figueroa.
Hasta ese momento no se había preguntado que era lo que iba a hacer a su oficina, se hacía claro que ella sabía... y Tiare pensó en las consecuencias para Martín, NO. Ya no importaba él, se dijo. Sea lo que sea diré la verdad y me iré a hacer mi vida.
-Siéntate.- la invitó la asesina de mitológicas criaturas.
-Gracias.-
-No hay necesidad de aparentar aquí, no quiero jugar a la amabilidad y espero que entiendas muy claramente lo que voy a decir.-
-No entiendo de que..-
-No, tú no vas a hablar. Puedes creer que no me interesa lo que mis alumnos hagan y la mayor parte del tiempo me da igual, pero cuando se involucra a mi familia no me gusta que se conspire contra la felicidad de mi círculo, en especial de mi hija. Ya ha sido bastante maltratada por la vida, Martín es su posibilidad de ser felíz, de normalizarse. No sé que juego tienes con Martín, si tienes la fantasía del profesor estoy segura que Mr. Rich tiene la puerta abierta para quien necesite aprobar.-
Tiare sentía como su cabeza iba a explotar, estaba mareada y sentía las ganas de llorar en sus mejillas lista para aventurarse por sus ojos, 'Esto es una estupidez'.
-Señora, ya basta.-
-Martín, tiene una deuda sabes. Sé que mi hija no es lo mejor, pero Dios sabe que este acuerdo nos conviene a todos. No te metas en cosas de adultos. Aquí tienes tu vestido, estoy segura que te morías por volver a buscarlo, pero te ahorré ese paso.-
-Usted no tiene...-
-Aún no termino. Te has metido en un problema que va más allá de tí. Esta Universidad tiene un orden y un interés, y tú estás atentando contra eso.-
-No sé de qué me está hablando.-
-Por eso, porque no sabes debes hacer exactamente esto. Yo estoy a cargo de este curso, sé que si lo repites una vez más pierdes tu beca, ¿No sería eso una lástima?.-
-Pero mis notas son buenas.-
-No es sobre notas, nada lo es. Aquí mandamos los que necesitamos ciertos profesionales ahí afuera. Como tu amiga, conspirando para hacer un centro de estudiantes cuando ha estado inactivo por años.-
Tiare sintió pánico, ese era un plan que hasta donde ella sabía era un secreto de ambas, su amiga había dicho que se iba a familiarizar con el sistema antes de presentar la idea, y desde entonces no se había vuelto a mencionar. Seguramente Figueroa estaba al tanto de todo.
-Yo veo todo en esta carrera, y si quieres permanecer aquí vas a seguir ciertas condiciones.-
-¿Condiciones?.- la confusión de Tiare estaba a un nivel que sobrepasaba la infinitud del universo.
-Sí, son tres. La primera es que estarás a cargo de las ayudantías del primer nivel, los días viernes a las 8 de la mañana. Segundo harás turno doble en la biblioteca los martes y miércoles, tu paga será donada al fondo de investigación de lingüística. Por último tus exámenes tendrán una exigencia del 80% cada uno, sin promediar.-
-Usted no puede hacer esto, no puede cambiar mis estudios así solo porque fuí a la casa de un profesor en mi tiempo libre. Solo fui porque él necesitaba ayuda con su mascota y jamás fue mi intención dejar mi ropa allí. El profesor.- su saliva sabía horrible.- muy amablemente me cedió su ropa y lamentablemente tuve que apresurarme a salir, no pensaba volver, asumí que el traería la ropa el lunes y que todo seguiría su curso. Usted y su discurso de la universidad y la secta del terror de la cual está a cargo es tan insignificante para mí. Todo lo que la involucre a usted, a Mr. Cárcamo y a cualquier otro ser de esta institución.-
-Tiare, no todo es tan simple como crees.-
-¡Ya deje de decir eso!.- sentía que si alguien volvía a hablar de lo complicado de existir iba a explotar.- Las cosas son simples, yo solo quiero pasar este curso, para poder morir con un título en mis manos.-
Figueroa parecía en cólera, tenía los ojos muy abiertos y desesperados. Tiare estaba lista para el regaño y los gritos, pero la mujer solo dijo muy suavemente:
-Por favor no me grites, necesito explicarte algo.-
-Tiene cinco minutos.-
-Martín, tiene una deuda, no conmigo sino con esta Universidad. Conozco a su papá de pequeños, el pobre se enfermó y Martín tuvo que costear los gastos médicos después de titularse. Lo cual lo impidió de pagar el préstamo. La mamá de Martín intentó conseguir una anulación de los pagaré por medio de un trámite ilegal lo cual puso en evidencia una desviación de fondos de la universidad. Hubo un gran juicio y Martín sin trabajo ni dinero y una madre procesada por fraude y calumnias vino a pedirme ayuda. Soy parte de la directiva más antigua de esta carrera. Tengo cierto poder, pero a cambio debo dar cierta confianza que mantendré todo bajo control. Mi hija conoció a Martín y bueno, venía recién saliendo del divorcio... así que se arregló que si él entraba a mi familia su deuda podría ser aplacada y el juicio contra su madre anulado.-
-Nada es tan simple como parece.- se dijo sin poder respirar.
-La fecha es en un mes, y hay muchas vidas que podrán ser arregladas, la directiva lamentablemente se enteró de tu visita, y debo darte un castigo.-
-Por la directiva se refiere a usted, porque tiene miedo de que le robe el futuro marido a su hija.-
- No te sobrepases, pensé que no ibas a cooperar, pero bueno como pareces una persona razonable, solo tendrás turno nocturno en la biblioteca.-
-Ustedes creen que saben con quién hablan, pero la verdad cuando le digo que no me importa es la verdad, puede expulsarme... yo misma puedo irme de aquí, no voy a jugar a esto y además solo quier un título por cumplir con lo que se supone que debo.-
-Supuse que podías pensar eso, asi que... como a usted no le importa estoy segura que a su amiga sí.-
-¿Qué tiene que ver?.-
-Es simple, yo no quiero que revele toda la información que sabe ahora, mi única forma de obtener su silencio es mantenerla cerca hasta que Martín se case y la deuda se perdone. Debe aguantar un mes aquí o su amiga será expulsada y estoy segura que a ella sí le importa.-
-¿Quiere que me aguante un mes trabajando en la biblioteca? Sin hablar con Martín y sin contarle a nadie lo que pasó. ¿Algo más? después de eso, puedo hacer lo que me plazca... ¿quedarme aquí o irme?.-
-Si pasa la tercera, podrá seguir o si lo estimas irte.-
-¡Un mes desde ahora?.-
-Desde mañana.-
Tiare se levantó y agarró el pomo de la puerta.
-Sabe, solo le gusta complicar las cosas porque quiere arruinar la vida de los demás solo porque su existencia es miserable. Que triste debe ser cada año ver pasar alumnos que la odian, que nunca la recordarán. Puede que yo haga este ramo tres veces pero le juro que no habrá un día de su vida ni la de Martín en que no pensarán en como casi les hago las cosas más complicadas.-
Salió de la oficina caminando orgullosa sin ganas de llorar, estaba tranquila. Martín la quería ella lo sabía, pero solo era demasiado infantil para notarlo. Si quería ser un imbécil debía serlo lejos de ella,
Mientras pensaba en el rey de Roma, lo vió aproximarse por el pasillo.
Martín venía con urgencia y con ganas de hablarle. Pero Tiare solo sonrió, lo esquivó y movió coquetamente su pelo mientras dejaba el séptimo piso como la diva más grande jamás existida. Llamó al ascensor y cuando lo abordó se giró y vió a Martín apresurarse para alcanzarla, tenía una expresión boba. Ella apretó el botón para cerrar la puerta pero el fué más rápido. La puerta se cerró tras él y en ese minuto el la tomó en sus brazos y la miró con firmeza. Dejaron sus cabezas muy próximas creando respiros acelerados.
-Hagamos las cosas simples.- dijo Martín y la besó.
Fue un rayo en los labios. Leche fría con agujas estimulando cada sentido con el suave contacto de la lengua, con el sabor de su boca conquistando cada ejercicio matemático que su mente nunca tuvo el interés de resolver. Un rayo electrificando lo que se supone que no debe jamás tener contacto con energía.
La puerta tras él se abrió y rápidamente se alejó. Se paró justo fuera del límite del elevador y se miraron fijamente clamando por otro beso en los ojos, pero impedidos por la gente, por la vieja, por la deuda, por la edad. Y allí la dejó, en un ascensor en el sexto piso.
Sonriendo.
-No está aquí Tiare.- dijo Figueroa.
Hasta ese momento no se había preguntado que era lo que iba a hacer a su oficina, se hacía claro que ella sabía... y Tiare pensó en las consecuencias para Martín, NO. Ya no importaba él, se dijo. Sea lo que sea diré la verdad y me iré a hacer mi vida.
-Siéntate.- la invitó la asesina de mitológicas criaturas.
-Gracias.-
-No hay necesidad de aparentar aquí, no quiero jugar a la amabilidad y espero que entiendas muy claramente lo que voy a decir.-
-No entiendo de que..-
-No, tú no vas a hablar. Puedes creer que no me interesa lo que mis alumnos hagan y la mayor parte del tiempo me da igual, pero cuando se involucra a mi familia no me gusta que se conspire contra la felicidad de mi círculo, en especial de mi hija. Ya ha sido bastante maltratada por la vida, Martín es su posibilidad de ser felíz, de normalizarse. No sé que juego tienes con Martín, si tienes la fantasía del profesor estoy segura que Mr. Rich tiene la puerta abierta para quien necesite aprobar.-
Tiare sentía como su cabeza iba a explotar, estaba mareada y sentía las ganas de llorar en sus mejillas lista para aventurarse por sus ojos, 'Esto es una estupidez'.
-Señora, ya basta.-
-Martín, tiene una deuda sabes. Sé que mi hija no es lo mejor, pero Dios sabe que este acuerdo nos conviene a todos. No te metas en cosas de adultos. Aquí tienes tu vestido, estoy segura que te morías por volver a buscarlo, pero te ahorré ese paso.-
-Usted no tiene...-
-Aún no termino. Te has metido en un problema que va más allá de tí. Esta Universidad tiene un orden y un interés, y tú estás atentando contra eso.-
-No sé de qué me está hablando.-
-Por eso, porque no sabes debes hacer exactamente esto. Yo estoy a cargo de este curso, sé que si lo repites una vez más pierdes tu beca, ¿No sería eso una lástima?.-
-Pero mis notas son buenas.-
-No es sobre notas, nada lo es. Aquí mandamos los que necesitamos ciertos profesionales ahí afuera. Como tu amiga, conspirando para hacer un centro de estudiantes cuando ha estado inactivo por años.-
Tiare sintió pánico, ese era un plan que hasta donde ella sabía era un secreto de ambas, su amiga había dicho que se iba a familiarizar con el sistema antes de presentar la idea, y desde entonces no se había vuelto a mencionar. Seguramente Figueroa estaba al tanto de todo.
-Yo veo todo en esta carrera, y si quieres permanecer aquí vas a seguir ciertas condiciones.-
-¿Condiciones?.- la confusión de Tiare estaba a un nivel que sobrepasaba la infinitud del universo.
-Sí, son tres. La primera es que estarás a cargo de las ayudantías del primer nivel, los días viernes a las 8 de la mañana. Segundo harás turno doble en la biblioteca los martes y miércoles, tu paga será donada al fondo de investigación de lingüística. Por último tus exámenes tendrán una exigencia del 80% cada uno, sin promediar.-
-Usted no puede hacer esto, no puede cambiar mis estudios así solo porque fuí a la casa de un profesor en mi tiempo libre. Solo fui porque él necesitaba ayuda con su mascota y jamás fue mi intención dejar mi ropa allí. El profesor.- su saliva sabía horrible.- muy amablemente me cedió su ropa y lamentablemente tuve que apresurarme a salir, no pensaba volver, asumí que el traería la ropa el lunes y que todo seguiría su curso. Usted y su discurso de la universidad y la secta del terror de la cual está a cargo es tan insignificante para mí. Todo lo que la involucre a usted, a Mr. Cárcamo y a cualquier otro ser de esta institución.-
-Tiare, no todo es tan simple como crees.-
-¡Ya deje de decir eso!.- sentía que si alguien volvía a hablar de lo complicado de existir iba a explotar.- Las cosas son simples, yo solo quiero pasar este curso, para poder morir con un título en mis manos.-
Figueroa parecía en cólera, tenía los ojos muy abiertos y desesperados. Tiare estaba lista para el regaño y los gritos, pero la mujer solo dijo muy suavemente:
-Por favor no me grites, necesito explicarte algo.-
-Tiene cinco minutos.-
-Martín, tiene una deuda, no conmigo sino con esta Universidad. Conozco a su papá de pequeños, el pobre se enfermó y Martín tuvo que costear los gastos médicos después de titularse. Lo cual lo impidió de pagar el préstamo. La mamá de Martín intentó conseguir una anulación de los pagaré por medio de un trámite ilegal lo cual puso en evidencia una desviación de fondos de la universidad. Hubo un gran juicio y Martín sin trabajo ni dinero y una madre procesada por fraude y calumnias vino a pedirme ayuda. Soy parte de la directiva más antigua de esta carrera. Tengo cierto poder, pero a cambio debo dar cierta confianza que mantendré todo bajo control. Mi hija conoció a Martín y bueno, venía recién saliendo del divorcio... así que se arregló que si él entraba a mi familia su deuda podría ser aplacada y el juicio contra su madre anulado.-
-Nada es tan simple como parece.- se dijo sin poder respirar.
-La fecha es en un mes, y hay muchas vidas que podrán ser arregladas, la directiva lamentablemente se enteró de tu visita, y debo darte un castigo.-
-Por la directiva se refiere a usted, porque tiene miedo de que le robe el futuro marido a su hija.-
- No te sobrepases, pensé que no ibas a cooperar, pero bueno como pareces una persona razonable, solo tendrás turno nocturno en la biblioteca.-
-Ustedes creen que saben con quién hablan, pero la verdad cuando le digo que no me importa es la verdad, puede expulsarme... yo misma puedo irme de aquí, no voy a jugar a esto y además solo quier un título por cumplir con lo que se supone que debo.-
-Supuse que podías pensar eso, asi que... como a usted no le importa estoy segura que a su amiga sí.-
-¿Qué tiene que ver?.-
-Es simple, yo no quiero que revele toda la información que sabe ahora, mi única forma de obtener su silencio es mantenerla cerca hasta que Martín se case y la deuda se perdone. Debe aguantar un mes aquí o su amiga será expulsada y estoy segura que a ella sí le importa.-
-¿Quiere que me aguante un mes trabajando en la biblioteca? Sin hablar con Martín y sin contarle a nadie lo que pasó. ¿Algo más? después de eso, puedo hacer lo que me plazca... ¿quedarme aquí o irme?.-
-Si pasa la tercera, podrá seguir o si lo estimas irte.-
-¡Un mes desde ahora?.-
-Desde mañana.-
Tiare se levantó y agarró el pomo de la puerta.
-Sabe, solo le gusta complicar las cosas porque quiere arruinar la vida de los demás solo porque su existencia es miserable. Que triste debe ser cada año ver pasar alumnos que la odian, que nunca la recordarán. Puede que yo haga este ramo tres veces pero le juro que no habrá un día de su vida ni la de Martín en que no pensarán en como casi les hago las cosas más complicadas.-
Salió de la oficina caminando orgullosa sin ganas de llorar, estaba tranquila. Martín la quería ella lo sabía, pero solo era demasiado infantil para notarlo. Si quería ser un imbécil debía serlo lejos de ella,
Mientras pensaba en el rey de Roma, lo vió aproximarse por el pasillo.
Martín venía con urgencia y con ganas de hablarle. Pero Tiare solo sonrió, lo esquivó y movió coquetamente su pelo mientras dejaba el séptimo piso como la diva más grande jamás existida. Llamó al ascensor y cuando lo abordó se giró y vió a Martín apresurarse para alcanzarla, tenía una expresión boba. Ella apretó el botón para cerrar la puerta pero el fué más rápido. La puerta se cerró tras él y en ese minuto el la tomó en sus brazos y la miró con firmeza. Dejaron sus cabezas muy próximas creando respiros acelerados.
-Hagamos las cosas simples.- dijo Martín y la besó.
Fue un rayo en los labios. Leche fría con agujas estimulando cada sentido con el suave contacto de la lengua, con el sabor de su boca conquistando cada ejercicio matemático que su mente nunca tuvo el interés de resolver. Un rayo electrificando lo que se supone que no debe jamás tener contacto con energía.
La puerta tras él se abrió y rápidamente se alejó. Se paró justo fuera del límite del elevador y se miraron fijamente clamando por otro beso en los ojos, pero impedidos por la gente, por la vieja, por la deuda, por la edad. Y allí la dejó, en un ascensor en el sexto piso.
Sonriendo.
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