Cap. X: Agua y Fuego (parte 1)
Despertó muy agitada, se encontró a si misma en el medio de la nada a oscuras... ¿qué podía perturbarla tanto es su tan cómoda oscuridad?
Despertó muy agitada, se encontró a si misma en el medio de la nada a oscuras... ¿qué podía perturbarla tanto es su tan cómoda oscuridad?
-Mierda la nota.- dijo
-¿Qué te pasa? son las dos de la mañana.- preguntó su amiga abriendo un ojo.
-Nada, solo me acordé de algo. Duérmete.-
'Voy a tener que depilarme' pensó y se abandonó al sueño.
Martín casi no concilió el sueño. Era como si el hecho de dormir lo fuera a alejar de las cosas reales y en ese momento de su vida por primera vez en mucho tiempo estaba loco por la realidad.
Pensó en muchos detalles, no quería que ella pensara que él iba solo en busca de eso, pero tampoco quería quedar como el hombre tierno de los lindos besos. Estaba cansado de ser tierno y no estaba seguro como dejar de serlo. Solo sabía que desde que la vio sonreír al pasar por su lado se determinó a no tener miedo a pesar de las amenazas de expulsión de su jefa.
Su jefa, su suegra. Eso era algo que debía aclarar; estaba seguro que el hecho de terminar con la hija de Figueroa era un ticket seguro al desempleo, además esa mujer estaba loca y obsesionada por las relaciones que su hija tenía. Lo había agobiado tanto con la idea del matrimonio que él terminó cediendo, pero a ese punto ya comenzaba a preocuparle las manipulaciones de la mujer. Algo era cierto sí, no podía perder su sueldo pues estaba ayudando a su papá con los gastos médicos. Además su condición había mejorado con la feliz noticia de un casamiento, no quería romper su corazón.
Martín parecía tener clara sus prioridades, pero las olvidaba cuando la veía. Algo tenía en su aura de misterio que lo atrapaba. No solo quería hacer un vínculo de profesor y de amigo, él quería ir más allá.
No pudo soportarlo más y agarró su celular, marcó y espero la respuesta, sonó y sonó y nada.
-Son las 6 de la mañana.-
pensó en lo inapropiado de la llamada, pero tenía que hacer bien las cosas.
Volvió a marcar.
Nada.
Lo intentó una vez más.
-¿Aló?.-
Martín suspiró, escuchar su voz siempre le hacía cosquillas.
-Tiare, soy Martín.-
-Martín,- hubo una pausa.-¿Qué pasa? ¿te pasó algo?.-
- No, no... es solo que... ¿puedes ir a la playa?.-
hubo un raro silencio.
-¿Ahora?, son las 6.-
-Sí, pero tienes que ir, es... importante, como sea.. si no quieres lo respeto, pero... por favor dime que quieres... digo ir a la playa, eso quieres yo lo sé.-
-Voy a ir, ¿media hora está bien?.-
-Perfecto.-
-Eres muy raro profesor Cárcamo.-
- Oye Tiare.-
-¿Qué pasa?.-
-Nada, solo que hoy es mi cumpleaños.-
Cortó.
Elena había despertado con el sonido del celular, miró la hora... las seis de la mañana. Suspiró.
Su amiga no se movía a contestar.
-Tiare, Tiare, apagalo tengo sueño.-
-Es una llamada.- dijo ella mientras se estiraba de a poco.
-Contesta puede ser Martín y puede estar herido o algo así.-
Se rieron.
Elena se determinó a volver a sus sueños llenos de gente famosa, cuando algo la alertó.
-Martín.- dijo Tiare.
Supo que esa era su entrada, se sentó velozmente en la cama y la miró fijo. Después de escuchar lo que pudo se dirigió al closet.
Tiare estaba mirando un zapato en el suelo sentada en la cama.
-Tiare, despierta, tienes media hora y tienes que depilarte.-
Su amiga la miró muy extrañada.
-No, ¿de qué?, no sé que te pasa, solo voy a la playa.-
-Sí con un look casual que diga que recién te levantaste, pero que en verdad estaba previamente determinado, mira me has tenido despierta en la noche con tus susurros, Que ay Figueroa me odia, Ay! se va a casar. Ay! el ascensor. El papel que indica tu fantasía con un profesor. Si que te vayas a la playa es mi única oportunidad para dormir dos horas seguidas sin spoilers de este entretenido melodrama voy a hacer lo posible porque ocurra bien, Así que tu busca unos lindos pantalones y yo prendo el calefón, te voy a dejar un café en la mesa y por favor ponte una cuchara en los ojos porque están terribles. A y limpiate el mapache.-
*sonrisa típica*
-El de la cara, estúpida.-
Tiare se rió, no protestó y comenzó a buscar que ponerse.
Era el cumpleaños de Martín, lo justo era llevarle un regalo, pero ¿qué podía conseguir en media hora? Daba igual, ¿por qué la quería a las 6 de la mañana en la playa? No me pienso meter al agua, ¿y si hay sol? ella odiaba el sol.
Eligió su polera de colores (la única de colores que tenía) y sus calzas negras con sus zapatillas, negras.
Se metió a la ducha pensando en cuántos años podría cumplir Martín, quizás era demasiado agresivo preguntar. En el fondo la edad no le importaba en lo más mínimo, pero le habría gustado saber cosas de él. ¿Qué signo era?, ¿y en el horóscopo chino?, quizás así podría hacer esos test de compatibilidad. Saber de su banda favorita, en verdad no sabía nada de él, ni de sus padres, excepto lo que le dijo Figueroa y en verdad no le había creído una palabra.
Salió de la ducha se maquilló rápidamente y tomó su café, hacía frío y agarró su polerón y se tomó el pelo húmedo.
Llegó a la playa principal de Viña, solo tardaba 5 minutos desde su casa.
Recorrió el sector con la mirada, no reconocer a Martín porque la playa era un sector muy grande y ella era ridículamente ciega sin lentes. Pero lo vio. De espaldas mirando el oleaje, ya podía reconocer su silueta borrosa. Le pasaba con poca gente. Se acercó con timidez, quizás estaba triste y por eso la llamó. Sintió que si estaba ahí le correspondía animarlo, sorprenderlo, eso le habría gustado a ella en su cumpleaños.
Corrió hacia él, cuando se encontraba lo necesariamente cerca se avalanzó sobre él, empujándo su espalda y cayendo ambos a la arena.
Cerró los ojos mientras se reía. Él no dijo nada. Cuando su risa se fue y lo contempló un hilo frío le recorrió todo el cuerpo. Era, no sabía quién. Pero definitivamente no era Martín.
Se apresuró a ponerse de pie y ayudar al caballero que la miraba con una expresión divertida.
-Disculpe, lo confundí.- Agachó la cabeza para ocultar su cara, pero sentía que podía se podía leer las líneas de humillación en su rostro.
-No se preocupe, jajaja, solo no lo vuelva a hacer, tenga buen día.-
El hombre le dio la mano y volvió a su posición original, meneando la cabeza de forma divertida.
Tiare giró sobre sus talones y se tapó la cara, con expresión horrorizada, emprendió camino mirando el suelo, no sabía a dónde iba y ya no importaba dónde estaba Martín, solo tenía que salir de ahí.
Algo la golpeó, fuerte en la frente.
Lo miró, era él.
- De película, ¿verdad?.-
estaban sentados en la arena sobándose la frente y sonriendo con una mueca clara de dolor.
Martín se acercó a ella y le agarró la mano, la bajó y le besó la frente.
'Mierda, esto es un clissé'. pensó Tiare. 'Por favor que no diga...'
-¿Mejor?.- dijo Martín.
'¿Mejor? es broma, un beso fome de papá en la frente es de repente la cura para un golpe' toda una teoría de lo estúpido del momento mágico la abordó y estuvo a punto de mencionarlo, cuando se dio cuenta que se había demorado demasiado en dar una respuesta.
-Lo sé, es una copia de una película adolescente. Chocar y el tierno beso en la frente. Lo siento, es que a veces no puedo evitarlo.-
A Tiare le pareció divertido, se estaba disculpando por ser tierno, que lindo.
- Estoy mejor ahora.-
Martín se puso de pie y se sacudió, miro a los lados esperando que ella se levantara, pero solo lo miró impaciente. Tiare gesticuló para que la ayudara a ponerse de pie. Pero él no captaba la idea.
-¿Un poco de ayuda?.-
Martín se agarró la cabeza, y luego se rascó la nariz, parecía confundido y descontrolado y aún no había reaccionado a darle la mano.
Tiare lo miró con extrañeza, divertida y asumió de que no la ayudaría. 'No sucederá'. Se sacudió las manos en las calzas y de la nada la mano de Martín apareció frente a ella. La miró, temblaba... Miró a Martín que tenía una expresión de "perdona mi lentitud". Algo en su mente se iluminó, con Martín nunca sabía que hacer, pero ahora las instrucciones de uso de habían revelado. Agarró su mano y lo empujó hacia ella. cayendo de espaldas con él a su lado.
Se rieron. Se miraron.
-Feliz cumpleaños, gracias por invitarme a tu fiesta.- dijo mientras gesticulaba apuntando a la playa.
Martín se acercó y se apoyó en sus codos, agarró las muñecas de Tiare y las apoyó en la arena sobre su cabeza. El pecho de ella se aceleró y su nariz empezó a despedir aire caliente.
-Tú eres mi fiesta.-
Y la besó.
Los sonidos del beso eran silenciados por el reventar de las olas, luz, aire y ahora agua. Una fuerte corriente los consumía. Fluían los besos con facilidad entre risas y miradas. Era una helada mañana, pero el clima no era parte del lenguaje secreto de ellos.
Un sonido de celular comenzó a sonar.
Se separaron sin dejar de tocar sus manos.
-Son las 7 y media, tenemos clases a las 8.-
- Podría tomarme una licencia, es mi cumpleaños.-
Tiare lo miró sorprendida.
-Martín, ¿sí sabes que hoy es la prueba oral verdad?.-
Martín palideció y su sonrisa se borró.
-Tenemos que irnos, o Figueroa.-
Tiare se puso seria, no sabía como responder a eso, sabía que como profesores del curso ambos tomaban la prueba individual, es decir que serían los tres en una sala. Agachó la cabeza con un poco de tristeza. Martín lo notó.
-Tiare, vamos a hablar luego de eso. Ahora mejor nos vamos, tenemos que cumplir.-
Cumplir... Tiare odiaba esa palabra. Todo en su vida giraba para eso, ¿qué pasaba con lo que realmente quería? Martín era parte de las cosas que hacía por puro deseo y no por deber. Pero supuso que alguien tan interesado en su trabajo jamás iba a comprenderla.
-Esta bien, vamonos.-
Se puso de pie y emprendió camino, pensó que lo mejor era adelantarse y llegar primero ella para no levantar sospechas. Pero Martin la alcanzó y le tomó la mano. Eso la estremeció, hacía mucho tiempo desde que había caminado de la mano con alguien y las últimas veces de eso siempre había sido en lugares donde nadie lo notaba, este era un lugar concurrido, aún cuando era el inicio del día. Martín estaba comprometido, pero no tenía miedo de caminar con ella. No entendía nada sobre él, pero no le importaba. Con todo en contra de alguna forma él era para ella, de ella.
Martín comenzó a conversarle sobre lo mucho que le gustaba la playa y como le traía recuerdos de su infancia.
Iban a caminar hasta la Universidad que quedaba tres cuadras más arriba (arriba en el cerro).
-¡Martín!, ¡mi niño!.- se escuchó a lo lejos.
Ambos giraron la cabeza, una mujer venía hacia ellos. Vestía ropa deportiva y llevaba un perrito con una correa.
-¡Mi niño!, ¿cómo ha estado?.- dijo mientras miraba las manos de ellos. La mujer abrió mucho los ojos y sonrió, intentando mantener la compostura, pestañeó mirando a Martín fijamente, esperando una explicación.
Tiare apretó la mano de Martín para que reaccionara.
-Señora July, hola, he estado muy... ocupado.- miró en dirección a Tiare.- ella es Tiare.-
Tiare soltó a Martín y extendió la mano para saludar.
- Mi hermana.- dijo él.
- ¡Ella es! pensé que estaba en el sur, un gusto mi niña, su hermano es el futuro marido de mi sobrina asi que vamos a ser todos familia.-
La sonrisa en el rostro de Tiare desapareció e intento disimularlo, agachó la cabeza ocultándose tras su cabello.
La mujer lo notó, pero no dijo nada.
-La Marce, me dijo que no has ido a ver a su hija, muy mal para un futuro marido.-
-La señora Figueroa sabe todo el trabajo que tengo, pero no se preocupe hoy voy a celebrar mi cumpleaños a su casa.-
-Bueno entonces me voy a pasar a ver a los tortolitos y comer torta, ahora me voy es importante hacer al menos media hora de ejercicio.- Miró a Tiare por un segundo.- Espero verla en el cumpleaños de su hermano, en la casa de su futura cuñada hoy.-
Tiare no pudo evitar creer que lo decía con malicia. La miró directamente y dijo.
- Hoy trabajo, pero seguro que mi hermano, arreglará todo para que nos veamos otro día.- no bajó por ningún segundo la vista, esa mujer tenía la misma mirada venenosa de su hermana.
-Bueno nos vamos.-
La mujer siguió su camino y ellos continuaron en silencio.
Martín retomó la conversación de su infancia, contándole algo sobre el colegio.
-¿Martín, cuántos años tienes?.-
-26, ¿por qué?.-
-Porque actúas exactamente igual al idiota que me rompió el corazón cuando tenía 16.-
-Tiare, sabes que es complicado.-
-No, lo que sé me lo contó tu suegra y ni siquiera te has dado el tiempo de contarme lo que pasa, todo lo que ella dijo suena sacado de un mal libro de conspiración y tú solo dices que después lo hablaremos, No quiero, no me importa si no quieres que esto sea algo real, Pero no voy a estar donde alguien más puede salir herida. Sé que tu "futura mujer" no es lo que quieres y que quizás estás ahí porque necesitas el trabajo. Puedo respetar eso, pero no que además juegues conmigo. Haciendome creer que..-
-¿Creer qué?.-
-Que quizás ibas a dejarla, porque está más que claro que ella no es importante, ella no es tu fiesta y estoy segura que no te ve como yo.- rompió en llanto.- Quieres tu vida, entonces no me llames, ni me busques y te juro que no volveré a seguirte ni buscarte, solo no me hagas esto, es tonto y ridículo.-
-Tiare, no puedo.-
-Yo tampoco.-
Ella se dio la vuelta y siguió su camino. Sola con las manos libres y los ojos hechos agua.
Llegó a la Universidad, pasó al baño se lavó la cara y pasó a comprar un café. Tenía que dar la prueba con sus personas menos favoritas en ese momento, pero no iba a dejar que creyeran que le importaba.
Vio a Martín pasar corriendo hacia el salón de la prueba.
La hora empezó a avanzar y sus compañeros ingresaban uno a uno. Y entonces fue su turno.
Parecía una escena de una película extranjera. Todo pasaba en blanco y negro, y ella caminaba serpenteante hacia la puerta que dejaba escapar un poco de luz. Al ingresar ahí estaba, una silla que con el sonido de una percusión se iluminaba con un foco único, ella se sentó y levantó la mirada y allí bajo una luz azul estaba Martín, siendo agua. Y bajo una luz verde monstruosa estaba Figueroa, siendo una vieja de mierda.
Tiare pensó que todo eso era demasiado drama, asique apagó el relato extranjero y lo aterrizó,
Ninguno de los dos la miraba a los ojos, solo hacían las preguntas y ella respondía. Los oídos le zumbaban y pareció que todo pasó en cámara rápida.
Salió de la sala sin saber que había pasado.
Subió las escaleras y vio a su amiga fumando en una banca. Se acercó a ella no dijo nada, y sacó un cigarro.
Elena supo que algo andaba muy mal, eso no era normal. Pero no dijo nada.
-¿Cómo estuvo?.-
-Como agua.-
hubo un silencio.
-¿Y ahora?.- preguntó su amiga mirando a la nada.
-Se hizo humo.- respondió Tiare cerrando los ojos con fuerza.
Todo era borroso y tóxico, como humo.
Martín parecía tener clara sus prioridades, pero las olvidaba cuando la veía. Algo tenía en su aura de misterio que lo atrapaba. No solo quería hacer un vínculo de profesor y de amigo, él quería ir más allá.
No pudo soportarlo más y agarró su celular, marcó y espero la respuesta, sonó y sonó y nada.
-Son las 6 de la mañana.-
pensó en lo inapropiado de la llamada, pero tenía que hacer bien las cosas.
Volvió a marcar.
Nada.
Lo intentó una vez más.
-¿Aló?.-
Martín suspiró, escuchar su voz siempre le hacía cosquillas.
-Tiare, soy Martín.-
-Martín,- hubo una pausa.-¿Qué pasa? ¿te pasó algo?.-
- No, no... es solo que... ¿puedes ir a la playa?.-
hubo un raro silencio.
-¿Ahora?, son las 6.-
-Sí, pero tienes que ir, es... importante, como sea.. si no quieres lo respeto, pero... por favor dime que quieres... digo ir a la playa, eso quieres yo lo sé.-
-Voy a ir, ¿media hora está bien?.-
-Perfecto.-
-Eres muy raro profesor Cárcamo.-
- Oye Tiare.-
-¿Qué pasa?.-
-Nada, solo que hoy es mi cumpleaños.-
Cortó.
Elena había despertado con el sonido del celular, miró la hora... las seis de la mañana. Suspiró.
Su amiga no se movía a contestar.
-Tiare, Tiare, apagalo tengo sueño.-
-Es una llamada.- dijo ella mientras se estiraba de a poco.
-Contesta puede ser Martín y puede estar herido o algo así.-
Se rieron.
Elena se determinó a volver a sus sueños llenos de gente famosa, cuando algo la alertó.
-Martín.- dijo Tiare.
Supo que esa era su entrada, se sentó velozmente en la cama y la miró fijo. Después de escuchar lo que pudo se dirigió al closet.
Tiare estaba mirando un zapato en el suelo sentada en la cama.
-Tiare, despierta, tienes media hora y tienes que depilarte.-
Su amiga la miró muy extrañada.
-No, ¿de qué?, no sé que te pasa, solo voy a la playa.-
-Sí con un look casual que diga que recién te levantaste, pero que en verdad estaba previamente determinado, mira me has tenido despierta en la noche con tus susurros, Que ay Figueroa me odia, Ay! se va a casar. Ay! el ascensor. El papel que indica tu fantasía con un profesor. Si que te vayas a la playa es mi única oportunidad para dormir dos horas seguidas sin spoilers de este entretenido melodrama voy a hacer lo posible porque ocurra bien, Así que tu busca unos lindos pantalones y yo prendo el calefón, te voy a dejar un café en la mesa y por favor ponte una cuchara en los ojos porque están terribles. A y limpiate el mapache.-
*sonrisa típica*
-El de la cara, estúpida.-
Tiare se rió, no protestó y comenzó a buscar que ponerse.
Era el cumpleaños de Martín, lo justo era llevarle un regalo, pero ¿qué podía conseguir en media hora? Daba igual, ¿por qué la quería a las 6 de la mañana en la playa? No me pienso meter al agua, ¿y si hay sol? ella odiaba el sol.
Eligió su polera de colores (la única de colores que tenía) y sus calzas negras con sus zapatillas, negras.
Se metió a la ducha pensando en cuántos años podría cumplir Martín, quizás era demasiado agresivo preguntar. En el fondo la edad no le importaba en lo más mínimo, pero le habría gustado saber cosas de él. ¿Qué signo era?, ¿y en el horóscopo chino?, quizás así podría hacer esos test de compatibilidad. Saber de su banda favorita, en verdad no sabía nada de él, ni de sus padres, excepto lo que le dijo Figueroa y en verdad no le había creído una palabra.
Salió de la ducha se maquilló rápidamente y tomó su café, hacía frío y agarró su polerón y se tomó el pelo húmedo.
Llegó a la playa principal de Viña, solo tardaba 5 minutos desde su casa.
Recorrió el sector con la mirada, no reconocer a Martín porque la playa era un sector muy grande y ella era ridículamente ciega sin lentes. Pero lo vio. De espaldas mirando el oleaje, ya podía reconocer su silueta borrosa. Le pasaba con poca gente. Se acercó con timidez, quizás estaba triste y por eso la llamó. Sintió que si estaba ahí le correspondía animarlo, sorprenderlo, eso le habría gustado a ella en su cumpleaños.
Corrió hacia él, cuando se encontraba lo necesariamente cerca se avalanzó sobre él, empujándo su espalda y cayendo ambos a la arena.
Cerró los ojos mientras se reía. Él no dijo nada. Cuando su risa se fue y lo contempló un hilo frío le recorrió todo el cuerpo. Era, no sabía quién. Pero definitivamente no era Martín.
Se apresuró a ponerse de pie y ayudar al caballero que la miraba con una expresión divertida.
-Disculpe, lo confundí.- Agachó la cabeza para ocultar su cara, pero sentía que podía se podía leer las líneas de humillación en su rostro.
-No se preocupe, jajaja, solo no lo vuelva a hacer, tenga buen día.-
El hombre le dio la mano y volvió a su posición original, meneando la cabeza de forma divertida.
Tiare giró sobre sus talones y se tapó la cara, con expresión horrorizada, emprendió camino mirando el suelo, no sabía a dónde iba y ya no importaba dónde estaba Martín, solo tenía que salir de ahí.
Algo la golpeó, fuerte en la frente.
Lo miró, era él.
- De película, ¿verdad?.-
estaban sentados en la arena sobándose la frente y sonriendo con una mueca clara de dolor.
Martín se acercó a ella y le agarró la mano, la bajó y le besó la frente.
'Mierda, esto es un clissé'. pensó Tiare. 'Por favor que no diga...'
-¿Mejor?.- dijo Martín.
'¿Mejor? es broma, un beso fome de papá en la frente es de repente la cura para un golpe' toda una teoría de lo estúpido del momento mágico la abordó y estuvo a punto de mencionarlo, cuando se dio cuenta que se había demorado demasiado en dar una respuesta.
-Lo sé, es una copia de una película adolescente. Chocar y el tierno beso en la frente. Lo siento, es que a veces no puedo evitarlo.-
A Tiare le pareció divertido, se estaba disculpando por ser tierno, que lindo.
- Estoy mejor ahora.-
Martín se puso de pie y se sacudió, miro a los lados esperando que ella se levantara, pero solo lo miró impaciente. Tiare gesticuló para que la ayudara a ponerse de pie. Pero él no captaba la idea.
-¿Un poco de ayuda?.-
Martín se agarró la cabeza, y luego se rascó la nariz, parecía confundido y descontrolado y aún no había reaccionado a darle la mano.
Tiare lo miró con extrañeza, divertida y asumió de que no la ayudaría. 'No sucederá'. Se sacudió las manos en las calzas y de la nada la mano de Martín apareció frente a ella. La miró, temblaba... Miró a Martín que tenía una expresión de "perdona mi lentitud". Algo en su mente se iluminó, con Martín nunca sabía que hacer, pero ahora las instrucciones de uso de habían revelado. Agarró su mano y lo empujó hacia ella. cayendo de espaldas con él a su lado.
Se rieron. Se miraron.
-Feliz cumpleaños, gracias por invitarme a tu fiesta.- dijo mientras gesticulaba apuntando a la playa.
Martín se acercó y se apoyó en sus codos, agarró las muñecas de Tiare y las apoyó en la arena sobre su cabeza. El pecho de ella se aceleró y su nariz empezó a despedir aire caliente.
-Tú eres mi fiesta.-
Y la besó.
Los sonidos del beso eran silenciados por el reventar de las olas, luz, aire y ahora agua. Una fuerte corriente los consumía. Fluían los besos con facilidad entre risas y miradas. Era una helada mañana, pero el clima no era parte del lenguaje secreto de ellos.
Un sonido de celular comenzó a sonar.
Se separaron sin dejar de tocar sus manos.
-Son las 7 y media, tenemos clases a las 8.-
- Podría tomarme una licencia, es mi cumpleaños.-
Tiare lo miró sorprendida.
-Martín, ¿sí sabes que hoy es la prueba oral verdad?.-
Martín palideció y su sonrisa se borró.
-Tenemos que irnos, o Figueroa.-
Tiare se puso seria, no sabía como responder a eso, sabía que como profesores del curso ambos tomaban la prueba individual, es decir que serían los tres en una sala. Agachó la cabeza con un poco de tristeza. Martín lo notó.
-Tiare, vamos a hablar luego de eso. Ahora mejor nos vamos, tenemos que cumplir.-
Cumplir... Tiare odiaba esa palabra. Todo en su vida giraba para eso, ¿qué pasaba con lo que realmente quería? Martín era parte de las cosas que hacía por puro deseo y no por deber. Pero supuso que alguien tan interesado en su trabajo jamás iba a comprenderla.
-Esta bien, vamonos.-
Se puso de pie y emprendió camino, pensó que lo mejor era adelantarse y llegar primero ella para no levantar sospechas. Pero Martin la alcanzó y le tomó la mano. Eso la estremeció, hacía mucho tiempo desde que había caminado de la mano con alguien y las últimas veces de eso siempre había sido en lugares donde nadie lo notaba, este era un lugar concurrido, aún cuando era el inicio del día. Martín estaba comprometido, pero no tenía miedo de caminar con ella. No entendía nada sobre él, pero no le importaba. Con todo en contra de alguna forma él era para ella, de ella.
Martín comenzó a conversarle sobre lo mucho que le gustaba la playa y como le traía recuerdos de su infancia.
Iban a caminar hasta la Universidad que quedaba tres cuadras más arriba (arriba en el cerro).
-¡Martín!, ¡mi niño!.- se escuchó a lo lejos.
Ambos giraron la cabeza, una mujer venía hacia ellos. Vestía ropa deportiva y llevaba un perrito con una correa.
-¡Mi niño!, ¿cómo ha estado?.- dijo mientras miraba las manos de ellos. La mujer abrió mucho los ojos y sonrió, intentando mantener la compostura, pestañeó mirando a Martín fijamente, esperando una explicación.
Tiare apretó la mano de Martín para que reaccionara.
-Señora July, hola, he estado muy... ocupado.- miró en dirección a Tiare.- ella es Tiare.-
Tiare soltó a Martín y extendió la mano para saludar.
- Mi hermana.- dijo él.
- ¡Ella es! pensé que estaba en el sur, un gusto mi niña, su hermano es el futuro marido de mi sobrina asi que vamos a ser todos familia.-
La sonrisa en el rostro de Tiare desapareció e intento disimularlo, agachó la cabeza ocultándose tras su cabello.
La mujer lo notó, pero no dijo nada.
-La Marce, me dijo que no has ido a ver a su hija, muy mal para un futuro marido.-
-La señora Figueroa sabe todo el trabajo que tengo, pero no se preocupe hoy voy a celebrar mi cumpleaños a su casa.-
-Bueno entonces me voy a pasar a ver a los tortolitos y comer torta, ahora me voy es importante hacer al menos media hora de ejercicio.- Miró a Tiare por un segundo.- Espero verla en el cumpleaños de su hermano, en la casa de su futura cuñada hoy.-
Tiare no pudo evitar creer que lo decía con malicia. La miró directamente y dijo.
- Hoy trabajo, pero seguro que mi hermano, arreglará todo para que nos veamos otro día.- no bajó por ningún segundo la vista, esa mujer tenía la misma mirada venenosa de su hermana.
-Bueno nos vamos.-
La mujer siguió su camino y ellos continuaron en silencio.
Martín retomó la conversación de su infancia, contándole algo sobre el colegio.
-¿Martín, cuántos años tienes?.-
-26, ¿por qué?.-
-Porque actúas exactamente igual al idiota que me rompió el corazón cuando tenía 16.-
-Tiare, sabes que es complicado.-
-No, lo que sé me lo contó tu suegra y ni siquiera te has dado el tiempo de contarme lo que pasa, todo lo que ella dijo suena sacado de un mal libro de conspiración y tú solo dices que después lo hablaremos, No quiero, no me importa si no quieres que esto sea algo real, Pero no voy a estar donde alguien más puede salir herida. Sé que tu "futura mujer" no es lo que quieres y que quizás estás ahí porque necesitas el trabajo. Puedo respetar eso, pero no que además juegues conmigo. Haciendome creer que..-
-¿Creer qué?.-
-Que quizás ibas a dejarla, porque está más que claro que ella no es importante, ella no es tu fiesta y estoy segura que no te ve como yo.- rompió en llanto.- Quieres tu vida, entonces no me llames, ni me busques y te juro que no volveré a seguirte ni buscarte, solo no me hagas esto, es tonto y ridículo.-
-Tiare, no puedo.-
-Yo tampoco.-
Ella se dio la vuelta y siguió su camino. Sola con las manos libres y los ojos hechos agua.
Llegó a la Universidad, pasó al baño se lavó la cara y pasó a comprar un café. Tenía que dar la prueba con sus personas menos favoritas en ese momento, pero no iba a dejar que creyeran que le importaba.
Vio a Martín pasar corriendo hacia el salón de la prueba.
La hora empezó a avanzar y sus compañeros ingresaban uno a uno. Y entonces fue su turno.
Parecía una escena de una película extranjera. Todo pasaba en blanco y negro, y ella caminaba serpenteante hacia la puerta que dejaba escapar un poco de luz. Al ingresar ahí estaba, una silla que con el sonido de una percusión se iluminaba con un foco único, ella se sentó y levantó la mirada y allí bajo una luz azul estaba Martín, siendo agua. Y bajo una luz verde monstruosa estaba Figueroa, siendo una vieja de mierda.
Tiare pensó que todo eso era demasiado drama, asique apagó el relato extranjero y lo aterrizó,
Ninguno de los dos la miraba a los ojos, solo hacían las preguntas y ella respondía. Los oídos le zumbaban y pareció que todo pasó en cámara rápida.
Salió de la sala sin saber que había pasado.
Subió las escaleras y vio a su amiga fumando en una banca. Se acercó a ella no dijo nada, y sacó un cigarro.
Elena supo que algo andaba muy mal, eso no era normal. Pero no dijo nada.
-¿Cómo estuvo?.-
-Como agua.-
hubo un silencio.
-¿Y ahora?.- preguntó su amiga mirando a la nada.
-Se hizo humo.- respondió Tiare cerrando los ojos con fuerza.
Todo era borroso y tóxico, como humo.
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